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El hecho se presentó en la madrugada del día jueves cuando desconocidos irrumpieron en el templo y se llevaron además un equipo de sonido cuyo valor asciende a los diez millones de pesos.

En cuanto a los vasos sagrados, estos estaban elaborados en plata y su antigüedad data de unos doscientos años. Según el sacerdote Jaime Vargas, párroco del municipio, los elementos tienen un valor estimado en unos cien millones de pesos.

“Era lo más valioso que tenía la parroquia, por su trayectoria de tantos años y fuera de eso, por el valor religioso y afectivo de los implementos”, comentó el sacerdote, quien considera que es muy difícil comercializar estos accesorios, a menos que exista un coleccionista interesado en ellos.

Al conocer la noticia, la tristeza ha invadido a la comunidad de Firavitoba, mientras que la iglesia, se quedó sin con qué celebrar la eucaristía.

Por su parte, los investigadores del CTI, estuvieron en el lugar, para analizar las condiciones en que se produjo el robo y adelantar las investigaciones encaminadas a determinar los responsables del sacrilegio.