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Por Javier Jules

Canciones y cuentos son utilizados para ayudar a las niñas y niños que, junto a sus familias, han tenido que regresar a Colombia por diferentes circunstancias. Se trata de apoyar el proceso de aprender a conocer un nuevo país del que supieron por las historias que escuchaban de sus propios padres.

Lo que hasta hace seis meses hacía Valentina Orcasitas en su natal Caracas es algo que, al recordar constantemente, espera volver a vivir ahora en Colombia.

“Jugaba, estaba con mi familia y hacía muchas cosas, me divertía con mis amigos y me la pasaba muy bien”, dice.

A finales de febrero, al poco tiempo de haber cumplido 8 años, a Valentina, a su mamá y a su abuelo les dijeron que debían regresar a Colombia, su país natal y del que la pequeña conoció con las historias escuchadas.

“Por la situación entonces me tuve que venir”, agrega entre risas nerviosas la pequeña.

Asimismo, el arraigo familiar es algo que motivó el viaje a Colombia de Isabella Mary. Un vuelo con la Ruta Charlotte – Bogotá le dio la oportunidad de conocer el país en donde nació su mamá.

“Yo nací en Estados Unidos pero mi mamá es colombiana y bueno pues espero que no haya tantas motos aquí”, señala.

Como Isabela y Valentina, al menos un centenar de menores de 11 años han llegado a Colombia durante 2017 junto con sus familias, un hecho que motivó al Ministerio de Relaciones Exteriores a fortalecer un proyecto para ayudar a estas niñas y niños a sobrellevar el proceso de salir de los lugares en los que estaban y enfrentarse a un nuevo país. El apoyo llegó, según Carmenza Botero, a través de la música.

“Pues yo creo que la música acoge y la música de cada país acogerá a sus ciudadanos y habitantes a donde quiera que vayan”, indica la profesora y cantante.

Y cantando, junto a sus padres, es como se hace una especie de catarsis de esa nostalgia de lo que quedó atrás para los pequeños.

“Todos los seres humanos somos seres musicales, solo por tener el ritmo del corazón instalado para poder vivir y tu puedes escuchar la música y sentir esa nostalgia del país, pero también puedes cantarla y jugarla, además tu participación en la actividad musical es hasta donde tu puedas y las quieras explotar pero todos tenemos la capacidad de aprender y de identificarnos con una música nacional”, agrega Botero.

Un proceso que incluso les ha facilitado el pensar en un futuro en el que puedan cumplir sus sueños aquí en Colombia.

“Pues a mí me gustan mucho los animales y estaba pensando en ser veterinaria”, expresa Valentina Orcasitas.

Letras que unidas conforman historias contadas y por contar. Canciones que dan la bienvenida a un futuro diferente es lo que los niños que llegan a Colombia viven, para extrañar sin tristeza.