El encuentro nacional de Personerías de Colombia organizado por Fenalper, citó a los territorios más afectados por la ex guerrilla de las Farc con el objetivo de evaluar su situación tras un año de la firma del acuerdo de paz.

Voces a favor y en contra del progreso se escucharon. Óscar Mosquera, personero de Cértegui, un municipio situado al noroeste del país, en el departamento de Chocó alerta por la llegada de otros grupos al margen de la ley en reemplazo de los guerrilleros de las Farc, lo que le ha impedido a la región sentir un cambio significativo.

"Sigue siendo una situación bastante compleja porque las zonas que fueron desocupadas por las Farc ahora han sido nuevamente copadas por otro tipo de grupos armados como bandas criminales y disidentes del ELN, entonces sigue existiendo una violación a los derechos humanos de todas las poblaciones de esta región", dijo Mosquera, quien considera pertinente que haya un mayor control por parte del gobierno en territorios a los que aún nadie ha tenido en cuenta.

El testimonio del personero del Chocó fue reforzado por Borja Paladini, del instituto Kroc, de Estudios Internacionales para la Paz de la Universidad de Notre Dame, entidad que ha sido intermediario en los territorios como ente garante y analítico, quien aseguró que efectivamente el tema de seguridad en algunos departamento aun es crítico.

"Hay algunos territorios del país donde se percibe que la situación no ha mejorado y por el contrario ha empeorado, estamos hablando de departamentos como Nariño, Norte de Santander, El Chocó y en general el pacífico colombiano, donde las dinámicas de la economía de la guerra hace que la construcción de paz allí vaya más allá de la entrega de armas de las Farc, porque requiere además fortalecer y mejorar el aspecto de restitución de cultivos y erradicación", explicó Paladini.

Sin embargo, Marisol Rojas, persona de Uribe- Meta cuenta cómo el acuerdo de paz ha sido "un amanecer para nuestra región" con el cual las personas recuperaron la tranquilidad.

"Uribe nunca había vivido una época como esta donde pudiéramos transitar libremente el territorio, es como vivir en otro lado porque los trabajadores públicos podemos ejercer nuestras labores tranquilamente y ahora tenemos libertad de expresión.

Es así como según el análisis hecho por las diferentes partes concluye que aspectos como el cese al fuego, la dejación de armas y los avances normativos e institucionales han mejorado en la mayoría de territorios pero la seguridad y la participación ciudadana en el proceso de paz siguen en deuda.