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Médico especialista prendió el ventilador en cartel de la hemofilia

Foto AFP


Un médico internista hematólogo fue el gran ventilador del escándalo por millonarios recobros a la salud, los cuales superan los 39 mil millones de pesos, que hacen parte del denominado cartel de los hemofílicos, descubierto por las autoridades de control en el departamento de Córdoba.

El médico supuestamente diagnosticó a los enfermos de Hemofilia y Von Willebrand en dos IPS (Fundación IPS Unidos por su Bienestar e IPS San José de la Sabana SAS), sin que existiesen estos casos.

Al ser entrevistado sobre el tema por dos funcionarios de la Contraloría General de la República, el médico dejó claro que nunca realizó las historias clínicas de los supuestos pacientes que se le presentaron a su vista.

"Los diagnósticos escritos a mano no corresponden a mi letra", aclaró de entrada el especialista.

"La firma que se encuentra en los diagnósticos, conceptos médicos y ordenes de medicamentos no corresponde a mi firma", añadió.

Según explicó el especialista, lo que hicieron fue tratar de copiar su firma, pero no lo hicieron bien. "Nunca firmo hacia abajo. Mi firma es muy característica: siempre firmo hacia arriba", relató el médico.

Otro elemento que puso en evidencia la falsedad de la documentación aportada como sustento de las solicitudes de recobro de las IPS, es que en las historias clínicas salta a la vista un detalle que pasaron por alto quienes las “crearon”: para las pacientes con enfermedad de Von Willebrand, tratadas por hipermenorreas, sangrado abundante vaginal, este médico solo indica una aplicación por día, nunca 2 veces como aparece en las historias.

Las dosis

El médico, que fue 'gemeliado' por los instigadores de este millonario fraude a los recursos de la salud, dijo una cosa particularmente grave: las dosis de tratamientos hemofílicos que se habrían formulado, no cumplían con los protocolos establecidos por la Federación Mundial de Hemofilia.

Aclaró igualmente que solo una vez, el año pasado, atendió 15 o 20 pacientes de una de las IPS involucrada en este presunto detrimento patrimonial (Fundación IPS Unidos por su Bienestar), y entonces escribió a mano las respectivas historias clínicas. Las presentadas con su firma, para los recobros, están sistematizadas.

Precisó, además, que no tiene ningún vínculo con la IPS San José de la Sabana SAS y nunca ha prestado sus servicios a esa entidad. "En ningún momento tuve conocimiento de que se estaban realizando cobros de medicamentos o que hubiera pacientes no evaluados por mí y se estuviera utilizando mi firma", concluyó.

Pruebas falsas

Pero fue la Contraloría que para despejar duras pidió a un acreditado laboratorio clínico y de patología de la ciudad de Montería (Bernardo Espinosa) certificar la veracidad de más 40 resultados de laboratorio presuntamente generados allí.

La respuesta fue contundente: "los resultados son falsos, los pacientes no figuran en nuestros registros y las pruebas no se tomaron en nuestro laboratorio".

El representante legal del laboratorio anunció, en ese momento, que "como quiera que está en tela de juicio el buen nombre del laboratorio, mi nombre y el de mi familia, ya que el laboratorio es una empresa familiar, nos vemos abocados a presentar las denuncias respectivas ante la Fiscalía para que sean ellos quienes investiguen la conducta delictiva por la falsificación de las pruebas supuestamente realizadas en nuestro laboratorio".

El organismo de control también pidió al presidente y director científico de la Liga Colombiana de Hemofílicos y Otras Deficiencias Sanguíneas, Sergio Robledo Riaga, un concepto técnico sobre la hemofilia y la enfermedad de Von Willebrand.

Según el argumento especializado del experto, "el tratamiento integral de todas las patologías en el país está cubierto por las EPS. Como el 95% de los costos del manejo de la hemofilia está en el medicamento y este es costoso, esto ha hecho que se generen una cantidad de IPS que promocionan dar tratamiento integral a los hemofílicos, donde por el valor cobrado a la EPS incluyen todas estas atenciones, pero su único fin es entregar la máxima cantidad de factor a cada paciente sin importar si la calidad de vida es proporcional al medicamento entregado".

Indicó también que al ser estas enfermedades de origen genético tienen unas incidencias mundiales (número de nacimientos), que en el caso de la Hemofilia A es de un caso (1) en cada 15.000 o 20.000 personas, y para la Hemofilia B un caso (1) en cada 40.000 personas.

La médula del escándalo fue el pago que hizo la Secretaria de Salud del departamento de Córdoba, por $45 mil millones, a las 2 IPS involucrada en este desangre de los recursos de la salud, entre 2013 y 2015, por el suministro del medicamento Inmunate Factor Willebrand 500 UI a unas 128 personas, presuntamente diagnosticadas con hemofilia y la enfermedad de Von Willebrand.

Por ser estas enfermedades trastornos de la coagulación, el diagnóstico de hemofilia y particularmente el de Von Willebrand siempre requieren ser emitidos por un médico que puede ser un hematólogo, hemato-oncólogo o médico internista, y se basan en la historia clínica del paciente.

La Contraloría reveló que adelanta una investigación para develar el mismo modus operandi en otros departamentos del país, como Huila, Cundinamarca, Bolívar, Santander, Atlántico, Valle del Cauca y Antioquia.