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Natalia Ponce de León
Natalia Ponce de León fue atacada el 27 de marzo de 2014. Desde hace 9 años creó su Fundación con la que busca la promoción, protección y defensa de los derechos humanos de las víctimas de ataques con agentes químicos.

Camila Díaz - RCN Radio

El jueves 27 de marzo de 2014 la vida de la familia Ponce de León - Gutiérrez de Piñeres cambió.  Natalia Ponce de León, una mujer de 33 años, fue atacada en la portería de la residencia familiar por un hombre que cubría su cabeza con una capota y le arrojó ácido sulfúrico en el cuerpo, quemándole toda la cara, los brazos, una pierna y medio abdomen. 

Ante el horror de los hechos, los ojos de Colombia se centraron en su caso. Han pasado 10 años y ese momento está intacto en la mente de Julia Gutiérrez de Piñeres, la madre de Natalia y la primera persona que la vio luego del ataque sin entender qué pasaba. Una mujer oxígeno dependiente que tuvo que correr ese día para proteger a su hija. Ese hecho le rompió el corazón. 

“Tuve un episodio ese día. Hay gente que no cree que se le rompe el corazón. A mí me dio ese día el síndrome del corazón roto. Son todos los síntomas, como si tú tuvieras un infarto y realmente tienes un infarto. Lo que pasa es que el corazón vuelve y retoma su función inicial. Y a mí se me rompió el corazón del estrés tan tremendo que tuve al verla y cómo se le caía la piel”, cuenta Julia sentada en el sofá de su casa. 

Natalia Ponce de León: 10 años de lucha tras ataque con ácido
Una década después del ataque a Natalia Ponce de León, luego de pasar por 39 cirugías, luchar por justicia, crear una fundación por y para las víctimas ella y su mamá Julia Gutiérrez de Piñeres hablan de cómo han superado el dolor y han perdonado.

El dolor 

Ese día Natalia visitaba a su mamá en el norte de Bogotá, y a tan solo cinco cuadras quedaba una clínica. Allá la llevaron. “Me hicieron el lavado, que es lo que hay que hacer, eso me salvó mis ojos. Pero me acostaron en una camilla llena de vaselina y me vendaron durante 4 horas, esperando una ambulancia que me llevara a la unidad de quemados del Simón Bolívar. Entonces, en esas cuatro horas mis quemaduras se volvieron muy profundas. Si hubieran hecho, de una, el protocolo de llevarme al Simón Bolívar, seguramente no hubieran sido tan profundas”, cuenta Natalia, mientras su mamá la mira.  

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El caso de Natalia Ponce de León no fue el primero, pero sí uno de los que más despliegue ha tenido en los medios de comunicación, uno de los que más reconoce la sociedad. En estos 10 años, le han hecho 39 cirugías para recuperarse de los daños que le causó Jonathan Vega, el hombre que la siguió, la atacó y el responsable de que Natalia estuviera meses en la Unidad de quemados del Hospital Simón Bolívar, en el norte de la capital colombiana.  

Allí el destino, la vida o las circunstancias las hicieron conocer a Jorge Luis Gaviria. Al mencionar su nombre las dos sonríen y luego el tono de voz de Julia cambia, se le salen unas lágrimas, respira y cuenta: “Recuerdo mi angustia en el hospital. Allá opera el médico que está de turno y como los primeros tres días estuve en la UCI [Unidad de cuidados intensivos], no sabía lo que pasaba con Natalia.  Entonces, pregunté quién la iba a operar. En ese momento conocí al doctor Gaviria y le pregunté si era el único que iba a operar a mi hija. Él me dijo que no, que era al que tocaba, por el turno, y literalmente se me vienen las lágrimas. Yo me le arrodillé. Y él me levantó. Le dije: ‘por favor, solo tú, si lo haces bien o mal, no importa, pero solo tú’, y me dijo: ‘te prometo que soy el único que va a operar a tu hija’. Y así fue”. 

Hace tan solo cuatro meses fue la intervención más reciente. En noviembre de 2023 trabajaron en los lagrimales de Natalia. “Los tengo tapados, entonces me metieron unos tubitos para abrírmelos, me los dejaron 3 meses”. 

Con tranquilidad cuenta que es el único procedimiento que se hizo a través de su medicina prepagada. “El resto, las 38 cirugías reconstructivas, han sido todas en el Simón Bolívar y mi EPS ha cubierto todo como es y como dice la ley”.  

Para esa época no existía un protocolo para estos ataques y Julia no sabía qué iba a pasar con su hija, así que consiguió una cita con el entonces gerente de Salud de la EPS Sanitas, Juan Pablo Rueda, a quien describe como una persona absolutamente maravillosa. “Lógicamente, me fui con la doctora Patricia Gutiérrez, que era la directora de la Unidad de quemados del Simón Bolívar. Y le pedí que le dieran todo a mi hija, porque lo que venía de aquí en adelante era una cosa de locos y no tenía el dinero”.  

El tratamiento de Natalia funcionó y ella salió del hospital Simón Bolívar con la idea de luchar por otras personas que estuvieran en la misma situación. Trabajó con el Ministerio del Interior, conoció más casos, cifras, y así creó el proyecto al que se dedica desde hace 9 años, su fundación.  

Capítulo 3: Sobreviviente y heroína

No solo es Natalia 

“Estando en el Simón Bolívar, compartí cuarto con muchas mujeres quemadas, no por ácido, sino accidentes y situaciones diferentes, pero quemadas. Y pues es un hospital público, del Distrito. Entonces, ver la situación de tantas mujeres, tan humildes, que se querían volar por la noche pensando quién les iba a pagar la hospitalización”, dice Natalia y reflexiona por lo afortunada que se siente con lo que ha tenido en la vida.  

Cuenta que lo que más le pedía a Dios era no perder la visión. “Yo le dije: ‘si quedo ciega, yo no sigo’. Pero al ver todo ese proceso, que estaba viva, que me estaban pegando mis injertos, que cada día era una mejora. que no había quedado ciega, dije: ‘creo que tengo una misión en la vida, es ayudar a otra gente’”. 

En contexto: Natalia Ponce de León ahora tiene su propio comic sobre el ataque con ácido que sufrió

Aunque Ponce de León estudió Medios Audiovisuales, en esta década la vida la hizo aprender de medicina, quemaduras, curaciones y de derecho. De hecho, la ley 1773 del 6 de enero de 2016 lleva su nombre. Al igual que su fundación, que el próximo 9 de abril cumple 9 años y con la que se busca la promoción, protección y defensa de los derechos humanos de las víctimas de ataques con agentes químicos. 

"Hemos apoyado más de 100 casos a nivel nacional. Lo que hacemos es un acompañamiento y seguimiento de las víctimas que han sido quemadas con ácido y que quieran que la Fundación les preste ese servicio", concluye Natalia

De esta década Julia dice que no ha recibido nada malo, se muestra como una mujer optimista. Al preguntarles qué es el amor sonríen. “Yo recibo mucho amor. Por redes sociales, en la calle, la gente me da mucho amor, o sea, me admira. Muchas mujeres y hombres también me dicen que yo he sido su inspiración para salir adelante y yo creo que así se ve el amor. O sea, es el motor para no decaer, para no botar la toalla y continuar. Así se ve el amor”, asegura Natalia, que ahora es conferencista, visita las regiones y hace pedagogía para que estos casos no sigan pasando.  

Natalia y Julia quieren que en Colombia se cree un centro de rehabilitación Integral para quemados. "Se necesita la rehabilitación que es el proceso más largo, no es solamente la cirugía, la curación. El proceso es por el resto de la vida, la terapia física ocupacional, las citas con psiquiatra o un psicólogo". 

Y es que en Colombia se registraron 273 víctimas de lesiones por agentes químicos a través del SIVIGILA de 2016 a 2021. Valle del Cauca es el departamento con más casos: 32, seguido de Bogotá, donde se registraron 31 casos (20 de mujeres y 11 de hombres). 

Natalia Ponce de León
Natalia Ponce de León, sobreviviente de ataque con ácido
Camila Díaz - Sistema Integrado Digital RCN Radio

"Natalia Ponce de León: Una década de lucha y aprendizajes tras un ataque con ácido"  es un producto de RCN Radio

Capítulo 1: La llamada de la infamia 

Capítulo 2 : El ácido del diablo

“Pues todos los días era un pedirle a Dios que Natalia estuviera, que saliera adelante. Y al principio, viendo todo cómo estaba, yo le pedí a Dios que, si la iba a dejar como estaba, que se la llevara. Y Dios me la dejó y se volvió semejante hermosura de mujer”, Julia Gutiérrez. 
 

Capítulo 4:  ¿Qué ha pasado en la última década?

Fuente

Sistema Integrado Digital

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