Presidente de EE.UU. Barack Obama.

  El acuerdo torna prácticamente imposible a Irán desarrollar un arma atómica, aunque le asegura el derecho de trabajar en su programa nuclear civil.     Barack Obama hizo este miércoles una encendida defensa del acuerdo alcanzado con Irán sobre su programa nuclear, y desafió a quienes lo rechazan -en Israel y en el Congreso de Estados Unidos- a proponer una solución alternativa para impedir que la república islámica se dote del arma atómica.     "En realidad, no hay sino dos alternativas: ya sea la vía diplomática o la vía de la fuerza, es decir, la guerra", dijo el presidente un día después de la conclusión de un histórico acuerdo entre Irán y el grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido, más Alemania).     Acusado por detractores de haberse propuesto cerrar un acuerdo a cualquier precio a 18 meses de su salida de la Casa Blanca, Obama justificó su abordaje durante una extensa conferencia de prensa en la Casa Blanca.     Simultáneamente, la diplomacia estadounidense presentó al Consejo de Seguridad de la ONU, en Nueva York, un proyecto de resolución referida al acuerdo sellado en Viena.     Este mismo miércoles Obama llamó a su par ruso, Vladimir Putin -con quien raramente mantiene conversaciones directas desde que las relaciones entre los dos países se han tensado por la crisis en Ucrania- para conversar sobre el acuerdo con Irán, suscrito por ambos.     El acuerdo fue saludado de forma casi unánime en la prensa iraní -que se refiere a la "revolución diplomática del 14 de julio"- y celebrado en las calles de Teherán, donde el jefe de la diplomacia, Mohammad Javad Zarif, fue aclamado como un héroe.     El acuerdo torna prácticamente imposible a Irán desarrollar un arma atómica, aunque le asegura el derecho de trabajar en su programa nuclear civil.     A cambio, la república islámica se beneficiará de un levantamiento progresivo de las sanciones adoptadas desde 2006 por Estados Unidos, la ONU y la Unión Europea, y que afectan a su economía.     Obama aseguró a sus aliados en la región (en especial Israel, pero también a las monarquías sunitas del Golfo Pérsico) estricta vigilancia sobre Irán, y destacó que el acuerdo no elimina las "profundas diferencias" que existen entre Washington y Teherán.     "Irán sigue representando un desafío a nuestros intereses y nuestros valores", apuntó Obama, y quien mencionó como ejemplo "el apoyo al terrorismo" o el apoyo financiero a organizaciones como la libanesa Hizbolá.     Sin embargo, Obama apuntó que Irán tenía un papel importante a desempeñar en la zona, en especial en la búsqueda de una solución a la tragedia humanitaria en Siria.     La situación en ese país, donde el conflicto ha dejado más de 230.000 muertos desde 2011, es "caótica, hay demasiadas facciones, hay dinero y armas que inundan la zona", dijo, para añadir que no habrá salida al problema sin participación de Rusia, Turquía, las monarquías del Golfo e Irán.     Obama insistió en que su gobierno no se propone "normalizar las relaciones diplomáticas", rotas hace 35 años, con Irán. Pero destacó la influencia que la república islámica tiene en Irak, donde una coalición internacional realiza ataques contra el grupo extremista Estado Islámico (EI).   Ministro alemán viaja a Teherán   El acuerdo concluido en Viena deberá permitir a Irán salir rápidamente de su aislamiento diplomático.     Teherán espera recibir altos empresarios ya en los próximos meses, interesados en las reservas de gas y petróleo en ese país de 78 millones de habitantes.     Alemania no ha perdido tiempo y ya anunció que su ministro de Economía, Sigmar Gabriel, viajará a Irán este domingo con una delegación de empresarios y científicos.     Por su parte, el Reino Unido expresó su deseo de reabrir su embajada en Teherán antes del fin de año. Y el jefe de la diplomacia de Francia, Laurent Fabius, ya mencionó una próxima visita a Teherán.     En tanto, en Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu denunció lo que consideró un "error histórico", en referencia al acuerdo.     El líder israelí condenó la conclusión de un acuerdo "con un régimen dictatorial" y dijo estar dispuesto a iniciar una verdadera batalla política en el Congreso estadounidense, donde espera movilizar legisladores para bloquear el levantamiento de sanciones a Irán.     Sus posibilidades de éxito parece por el momento frágiles. Para analistas israelíes, Netanyahu espera sobre todo obtener "compensaciones" militares por parte de Estados Unidos.     Obama admitió este miércoles que Israel tiene "inquietudes legítimas" con relación a su seguridad con relación a Irán. "Pero todas las amenazas se agravan si Irán obtiene un arma nuclear", dijo el mandatario.     Sus adversarios del partido Republicano en principio están en contra del acuerdo sellado en Viena.     El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, prometió "hacer todo" para detener el acuerdo, aunque el margen de maniobra del Congreso es limitado.     Obama mencionó que el "99% de la comunidad internacional y la mayoría de los expertos en asuntos nucleares" confirmaron que el acuerdo impedirá a Irán obtener el arma nuclear, e ironizó la falta de propuestas alternativas por parte de sus opositores: "hasta ahora no he escuchado nada".   Por: AFP