En memoria de Monseñor Isaías Duarte Cancino / Foto Colprensa-El País


Hoy se cumplen 15 años del asesinato del arzobispo de Cali, monseñor Isaías Duarte Cancino, y hasta el momento no se sabe con certeza quién fue el autor intelectual del hecho, a pesar de que hay un condenado y dos fallos judiciales.


El primer fallo fue el 20 de diciembre de 2011, cuando un juez especializado del circuito de Cali responsabilizó a la cúpula de las Farc, condenándola en ese entonces a 25 años de prisión y al pago de una multa de mil millones de pesos en favor de los familiares de Duarte Cancino.


El fallo encontró culpables a Guillermo León Sáenz, alias Alfonso Cano, dado de baja por el Ejército en noviembre de 2011; Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko; actual máximo jefe de las Farc; Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez; Jorge Torres Victoria, alias Pablo Catatumbo y a Noel Mata Mata, conocido como Efraín Guzmán.


Sin embargo, dos años después, la Sala Penal del Tribunal Superior de Cali revocó dicha condena por considerar que las declaraciones de los testigos del caso no eran sólidas para inculpar a la cúpula guerrillera.


El único condenado por este crimen es Alexander Zapata Ríos, conocido con el alias de El Cortico, quien tendrá que pagar 35 años de cárcel. Él insiste en su inocencia y recientemente desde la penitenciaría Las Palmas de Palmira le envió una carta a uno de los jefes de las Farc, Pablo Catatumbo, para que le diga al país si dieron o no la orden de asesinar a Duarte Cancino.


Un segundo presunto coautor del crimen, John Freddy Jiménez, alias Basilio, fue condenado a 35 años de cárcel, pero luego fue absuelto en segunda instancia por el Tribunal Superior de Cali.


Un año después, ‘Basilio’ fue asesinado en el departamento del Cauca, en circunstancias que nunca fueron esclarecidas por las autoridades.




[imagewp:328009] Monseñor Isaías Duarte Cancino. Foto cortesía Arquidiócesis de Cali

El crimen del arzobispo de Cali se presentó el 16 de marzo de 2002, después de haber realizado una ceremonia donde se casaron 104 parejas en la iglesia del barrio Ricardo Balcázar.


El padre Oscar de la Vega, quien lo acompañaba en el momento del crimen, dijo que es necesario recordar que este asesinato se orquestó desde que el entonces presidente Andrés Pastrana soltó la frase "tira la piedra y esconde la mano", en referencia a "cuando monseñor hablaba de lo que ocurría en el país".


"Me parece que esa frase fue lapidaria porque ahí nació todo el problema; desde ahí monseñor nos dijo que lo iban a matar", contó el padre De la Vega. "Un mes atrás salió todo el boom de los dineros del narcotráfico, de lo que estaba pasando con los paramilitares, con la guerrilla y fue una época coyuntural que vivió Colombia", agregó.