La música, la danza y los vestuarios cargados de simbolismo fueron los protagonistas del desfile del tres de enero en la ciudad de Pasto, en el carnaval la música andina y la cultura indoamericana tienen su espacio y 11 colectivos coreográficos dejaron sobre la senda su huella.

Como los danzantes del Cerrillo, que ganaron el año anterior y ahora presentaron un motivo dedicado a los campesinos nariñenses, como lo explicó Anderson Kreiberger, integrante de la agrupación coreográfica, “El proyecto se llama Paraíso de Labriegos, hace honor a los campesinos y campesinas de Nariño, en sus trajes rinden homenaje ala Ñapanga y la campesina, su traje es especial para trabajar en el campo, el pantalón de paño la camisa que se caracteriza pro los colores fuertes y colores pastel y una ruana recordando el clima frio de Nariño”.



En medio del desfile os encontramos con Milton Portilla quien junto a otros cultores del carnaval hace 25 años se animaron a llevar a la realidad la posibilidad de una Murga, un grupo musical solo de instrumentos andinos desfilara en el 6 de Enero, lo llamaron Indoamericanto y fue el origen del que hoy es el canto la tierra.



“Indoamericanto surge en le Carnaval de 1993 como una propuesta de la presencia de una murga integrada por 72 músicos, Zampoñistas con el nombre 500 años de inspiración, pensábamos que era la posibilidad de poner en la senda del Carnaval un ejército de música andina pero la verdad sea dicha nunca pensamos que Indoamericanto iba a partir en dos la historia del Carnaval de Negros y Blancos de Pasto”, expresa el cultor Milton Portilla.



En la senda los colectivos revivieron las raíces de esta América latina, agrupándose alrededor  de la música, los mitos, las leyendas de los pueblos autóctonos de este sur de la patria, pues ahora disfrutan de un día solo destinado a ellos gracias a esa idea de hace 25 años que se llamo Indoamericanto.



“Nosotros creemos que le Canto la tierra pone de Manifiesto la esencia mas ´profunda de lo que somos, lo que hemos sido y, lo que es mas importante, lo que queremos seguir siendo, hijos profundos de esta tierra y de este cielo nuestro. Somos Pastusos Nariñenses en el contexto de lo que se llama Indoamerica”, concluye con orgullo Portilla.



Hoy la cita del Carnaval de Negros y blancos es con la familia Castañeda, una remembranza de la amabilidad y la calidez del pueblo pastuso para recibir a los turistas, hoy no hay distingo alguno en el Carnaval, hoy todos seremos Castañeda.