Detalle del complejo encontrado y destruido por el ejército. (Foto: Fuerza de tarea Pegaso)

  Tropas de la Fuerza de Tarea Pegaso dan en las últimas horas dieron un contundente resultado en contra de las finanzas i del ELN en el municipio de Cumbal destruyendo un gigantesco complejo cocalero. [imagewp:44715] Detalle del complejo encontrado y destruido por el ejército. (Foto: Fuerza de tarea Pegaso) Soldados del Grupo Mecanizado de Caballería No. 3 'General José María Cabal' de la Vigésima Tercera Brigada  y gracias información suministrada por la comunidad, lograron la ubicación de un cristalizadero ilegal de más de 2000 metros cuadrados de diámetro y que tenía cuatro estructuras de madera, cada una de más de 40 metros que se encontraban de forma adyacente a una fuente hídrica.   “En este complejo para la producción de alcaloides perteneciente al Frente Comuneros del Sur del ELN, se encontró un laboratorio que constaba de una prensa hidráulica, una báscula, una caldera para refinar la gasolina, un sofisticado sistema de calentamiento, una torre de enfriamiento,  dos filtros artesanales tres cilindros de gas,  cuatro grameras, cinco pipetas, ocho probetas,  12 hornos microondas y contaban con su propia  empacadora al vacio”, aseguró el segundo comandante de la Fuerza de tarea Pegaso Coronel William Santamaria.   Entre los hallazgos de este lugar estaban 60 galones de clorhidrato producidos en este cristalizadero, que estarían avaluados en 168 millones de pesos y en cuanto a insumos 200 kilos de permanganato de potasio, 500 kilos de carbón activado, 1800 galones de acetona, 600 galones de hexano, 1100 kilos de bisulfito, 2235 galones de ácido sulfúrico, 2400 kilos cloruro y 3650 kilos de soda cáustica, además de 66 utensilios para almacenar el producido del alcaloide, más de 100 metros de plástico, 4000 metros de cable, entre otros materiales.   Este complejo cocalero contaba con su propio sector de alojamiento para 40 sujetos, que compartían una batería de baño además de tener una lavadora, abundantes víveres y cocina para que quienes permanecían en este lugar no tengan motivos para salir.   Desde este lugar se despachaba semanalmente dos toneladas de clorhidrato de cocaína para ser enviada al exterior por las rutas ilegales empleadas por los narcotraficantes para su comercialización.