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La verdad debe ser la partera de La Paz: Monseñor Monsalve

El arzobispo de Cali, monseñor Darío de Jesús Monsalve, dijo que lo ocurrido entre el gobierno Nacional y las Farc en la Habana, Cuba, es tan solo la semilla de la Paz y para que germine hay que cuidarla.

En cuanto al acuerdo sobre justicia transicional, el prelado de la iglesia caleña, aseguro que la verdad debe ser la partera de la Paz y esa verdad esta debajo de 60 mil escombreras, por lo que el trabajo será arduo y dispendioso.

A continuación el comunicado del arzobispo de Cali
                  La semilla de una nueva era
Seleccionar, preparar e inmunizar una buena y robusta semilla para una siembra de la paz en Colombia es lo que han venido haciendo en La Habana las delegaciones de las partes en conflicto armado interno, los países garantes y acompañantes, los organismos mundiales y la Santa Sede, Cuba como país anfitrión y facilitador. La semilla para la siembra de una paz nacional y regional ha contado con el aporte de víctimas, sectores sociales, institucionales, militares y de toda la Colombia que sueña con un futuro en paz, con “no permitirnos fracasar en esta oportunidad de paz”.
Por fortuna, aunque muchos hombres y mujeres no tengan en sus agendas “ir hacia Dios”, los tiempos refrescantes que vivimos con liderazgos como el de Obama y ahora el del Papa Francisco, entre otros dirigentes mundiales, nos dicen que “Dios no deja de venir hacia nosotros” cuando se enreda nuestro ejercicio de libertad humana, cuando terminamos como “una torre de Babel”. La búsqueda de la conciliación, del equilibrio político y ecológico, de la inclusión social y de un nuevo contrato social, de una nueva geografía humana que estabilice el bienestar y las poblaciones del mundo, está en curso. Y Colombia, para alegría nuestra y del mundo., dio ya un paso decisivo en esa dirección.
El establecimiento de una jurisdicción especial para la paz, con un Tribunal que privilegia la verdad como partera de la paz y de la justicia, con miras a la reconciliación, con unos términos de penas y restricción de la libertad, en el marco de un calendario para la firma de los acuerdos y la dejación de las armas, ha sido un paso trascendental. Iniciamos una gestación, casi los 9meses, para el parto de la paz naciente, la del cese del conflicto armado en Colombia con las FARC. Esperamos que sea también con el ELN y con el sometimiento a la justicia de las BACRIM, como una prolongación excepcional y un perfeccionamiento del anterior proceso llamado “de justicia y paz”. Ese marco de desarme deberá volverse la condición para el gran desarme de la sociedad colombiana, hacia el monopolio de la fuerza por un Estado que se abre plenamente a la democracia participativa y amplia, a la eliminación de la violencia y de sus causas.
Inicia, entonces, para Colombia, lo que podemos llamar LA JUSTICIA CONCILIATORIA, que da piso a la justicia transicional y restaurativa y hace posible que los objetivos políticos de la paz y los objetivos jurídicos de la justicia confluyan en la conciliación, con el realismo y el pragmatismo que la hagan posible. Los procesos penales conciliatorios podrán incluir no solamente a los actores armados subversivos, sino también a los militares y a los agentes de gobierno y aún de la sociedad, incursos en delitos atroces y de lesa humanidad. Será LA VERDAD la que nos dé el fruto de la justicia y de la paz.
Saludamos como Iglesia de Cali este trascendental momento del País. Agradecemos a quienes lo están haciendo posible. Y convocamos a todos a hacernos partícipes de la siembra de esta “semilla de paz”, superando las confrontaciones sobre el proceso de diálogos y acuerdos, para asumir y pagar nuestra propia deuda con la verdad del conflicto y de la violencia en Colombia, aportando lo mejor de nosotros mismos para la restauración de la convivencia y la ampliación de la democracia a todos los ámbitos en que se construye la paz.

+DARÍO DE JESÚS MONSALVE MEJÍA
Arzobispo de Cali