A la espera de la decisión de un juez se encuentran alrededor de 125 reclusos de la cárcel de mediana y alta seguridad de San Isidro y que pertenecen a los pueblos indígenas del Cauca.

Los nativos decidieron apelar a la justicia para que sean tutelados sus derechos al mantenimiento de sus costumbres y tradiciones como parte fundamental de sus vidas y para facilitar el proceso de resocialización que deben cumplir tras haber sido condenados por la justicia ancestral.

Los indígenas esperan ahora que sea la justicia ordinaria la que tutele sus derechos y puedan ser trasladados a un lugar en el que accedan a condiciones más cercanas a su concepción de la vida y de espiritualidad.