Varios nariñenses que están en Méjico afrontaron la difícil situación provocada por el movimiento sísmico que golpeo a Méjico, Mario Castillo un joven odontólogo nariñense que realiza su especialización una reconocida universidad en ese país, explico las dificultades que se vivieron al interior de la institución de educación cuando se presentó el movimiento, según el señor Castillo el caos era una constante entre quienes se vieron golpeados por terremoto.   “Afortunadamente estamos bien, no nos paso nada, un poquito estropeados porque en la universidad donde estábamos era un segundo piso y empezó a caerse un poco el techo, fue oscilatorio, eso fue demasiado duro, tiraba todo al suelo. La universidad se agrieto feo, hubo una estampida de gente horrible que hizo un taponamiento en el edificio, parecía que se iba a caer. Yo he estado en temblores pero no en terremotos así de duros, porque levanto edificios y la tierra y hay demasiados edificios, estoy un poco asustado pero hay que orar mucho”, explico el señor Castillo.   RCN Radio habló con Francisco Gutiérrez, colombiano que trabaja en las brigadas de voluntarios de la Universidad Autónoma de Méjico, quien expresó que era paradójico que se realizara dos horas antes del sismo un simulacro y que fuera organizado y tranquilo, situación distinta cuando se presentó el sismo real. “Ningún Simulacro prepara a las personas para asumir un sismo real, algunos hábitos se adquieren, pero no es lo mismo cuando se actúa frente a una situación real y fuerte como la que ocurrió ayer”, manifestó el señor Gutiérrez.   Según información recogida entre los familiares de los nariñenses en Méjico, ninguno sufrió afectaciones mayores y se comunicaron para tranquilidad de los mismos.