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Mientras que el transporte público se ha disminuido sensiblemente a nivel interdepartamental e intermunicipal, el desabastecimiento y la especulación con precios de alimentos y combustibles aumenta en todo el territorio nacional.

En Cundinamarca, los lecheros no llegaron a ningún acuerdo con los representantes del gobierno y el paro se mantiene con bloqueos en Zipaquirá, Fusagasugá, Ubaté, Sibaté y comienza a escasear el transporte público en Soacha.

En Boyacá el departamento está aislado, hay turistas atrapados en Villa de Leyva y Tunja, que está incomunicada por todas sus entradas y salidas, registró anoche un cacerolazo de los habitantes de la ciudad en solidaridad con todos los campesinos en paro.

En Ipiales, Nariño el ministro del interior, Fernando Carrillo se reunió con campesinos e indígenas hasta altas horas de la madrugada buscando acuerdos que permitan levantar el paro.

Los campesinos reclaman ayudas económicas para paliar la crisis que atraviesa el campo por los altos costos de los insumos, así como precios de sustentación para algunos productos.

También solicitan la revisión de los tratados de libre comercio suscritos con Estados Unidos y la Unión Europea, que aseguran agravarán el problema.

Los líderes de la protesta plantean, además, la formación de una mesa nacional de diálogo para tratar esos temas, pero el Gobierno descarta esa posibilidad señalando que sólo entablará diálogos regionales y sectoriales cuando cesen los cortes de rutas.

En la madrugada de este domingo fracasó un acercamiento entre delegados del gobierno y los manifestantes en Boyacá, que según indicaron no era para levantar el paro, sino para iniciar contactos.