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Patricia, una madre que construye sueños reciclando en las calles

Patricia Camelo pone a prueba todos los días su fuerza y valentía cargando hasta 700 kilos y recorriendo cerca de 20 kilómetros. Ella tiene 29 años y desde hace 12 trabaja como recicladora cargando "un zorro" por las calles de Bogotá.

Patricia Camelo / Foto: RCN Radio

http://video.rcn.com.co.s3.amazonaws.com/rcnradio/PATRICIA.mp4



Por: Carolay Morales y René Arboleda

Patricia Camelo pone a prueba todos los días su fuerza y valentía cargando hasta 700 kilos y recorriendo cerca de 20 kilómetros. Ella tiene 29 años y desde hace 12 trabaja como recicladora cargando "un zorro" por las calles de Bogotá.

El motor de Patricia son sus dos hijos, "la niña quiere ser doctora y el niño Policía y lo van a ser, créame que sí. Desde que yo pueda, así me toque meter las manos a la basura", dice la mujer.



Patricia trabaja de lunes a sábado. Sale de su casa sobre las cinco de la tarde en el barrio El Amparo, al occidente de Bogotá. Una amiga, que conoció en un hospital, cuida de sus pequeños hasta las 11 de la noche, hora en la que llega después de un largo y pesado recorrido.

"Me toca andar rápido porque comienza la hora 'warner´ y la gente saca la basura. Hay que andar rápido, a paso largo", comenta afanada.




Patricia tiene todo para ser una heroína, porque no cualquiera hace lo que ella. Carga casi seis veces su peso y a diario camina, algo así, como una Media Maratón de Bogotá.

La primera cosa que dice pasarle por la cabeza cada vez que inicia el trabajo es "ojalá tuviera un carrito para no matarme tanto, pero eso es misión imposible".

Dice que no alcanzó a conseguir un carro que ofreció el Distrito a varios recicladores. "Tocará seguirla guerreando hasta que Dios me tenga la sorpresa", asegura.

[imagewp:237185] Patricia Camelo / Foto: RCN Radio

Patricia no se desanima fácilmente. "Nada es imposible en esta vida", comenta mientras atraviesa con el "zorro" una de las principales avenidas de Bogotá.

Ella no puede darse el lujo de deprimirse. Pensar en el futuro de sus hijos no se lo permite. Por eso, después de unas calles se puso el uniforme que le dio el exalcalde Gustavo Petro. No le gusta ponérselo. Dice que salir con el uniforme desde su casa es "boletearse" con los amigos del barrio.

"No me gustan las botas ni los guantes. Las botas son pesadas y con los guantes no puedo abrir las bolsas de basura. Ojalá el alcalde me acompañara un día de estos para que vea que sus uniformes no funcionan mucho", reclama riéndose.

[imagewp:237187] Patricia Camelo / Foto: RCN Radio

Mientras se pone el uniforme, sus manos salen a relucir. Tiene varios anillos de plata que encontró en la basura. Una vez descubrió enrollados 160 mil pesos. Otro día halló una muela de oro que vendió en una compraventa en el centro. Le dieron 120 mil pesos.

Cuando le pasan esas cosas Patricia puede "mimar" a sus hijos llevando a casa, la comida que más les gusta: pizza y pollo con gaseosa.

[imagewp:237191] Patricia Camelo / Foto: RCN Radio

Pensar en tomar agua mientras trabaja, queda en eso, en pensar. Conseguir un baño es una dificultad más del día. Otro lujo que no puede darse mientras trabaja.

"A veces, cuando voy llegando a mi casa, me tomo una gaseosa y como un pan", narra.

Seguirle el ritmo a Patricia no es fácil. Varias veces nos deja atrás (al realizador y a mí). Además para nosotros es impensable tomar agua a pesar de la sed y el cansancio.

Sobre las ocho de la noche el "zorro" está casi lleno y nos despedimos pensando que el amor verdadero existe. No como en las novelas, sino en la realidad de personas como Patricia Camelo.

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