Fotos: Marcela Sánchez, Directora de Colombia Diversa

Marta Álvarez luchó por más de 20 años para que se reivindicaran sus derechos fundamentales, ya que cuando estuvo privada de la libertad no le permitieron las visitas íntimas por ser lesbiana.

Marta Lucía estaba privada de la libertad en el Centro de Reclusión de Mujeres "La Badea", en Risaralda, en 1994, cuando le solicitó a la Defensoría del Pueblo Regional Pereira que intercediera ante las autoridades.

La Fiscalía 33 de Santuario emitió la autorización correspondiente, sin embargo el Director del establecimiento donde solicitó la reconsideración de la decisión.

Según el expediente, tras varias dilaciones, la Defensoría interpuso una acción de tutela en favor de Marta para obligar a la Dirección de Reclusión de Mujeres de Pereira a pronunciarse, tras lo cual nuevamente se negó la visita íntima. Pero hubo muchos más vejámenes, hoy recuerda El calabozo por un beso y pide que no se repita.



Entre los argumentos para no permitirla se destaca uno según el cual "se estaría aplicando una excepción a la norma general que prohíbe tales prácticas [homosexuales] con lo cual se afectaría el régimen de disciplina interno de los centros carcelarios".

El 18 de mayo de 1996, Marta Lucía Álvarez acudió ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por haberle sido vulnerados los derechos consagrados en los artículos 5(1) y (2), 11(1) y 24 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

En su demanda alegó que debido a su orientación sexual, le fueron afectados los derechos a su integridad personal, honra e igualdad, por la negativa de autorizar sus visitas íntimas.

Se alegó como respuesta en su momento que permitir visitas íntimas a homosexuales afectaría la disciplina en las cárceles debido a que, en su opinión, la cultura latinoamericana es poco tolerante de las prácticas homosexuales en general.

La CIDH se declaró competente para llevar a término el caso y aunque tiempo después Marta recuperó su libertad continuó su lucha.

Colombia Diversa ha acompañado el difícil camino, su directora es Marcela Sánchez.


Tiemy tras varios años de adelantar el proceso y ante una inminente decisión, el Estado colombiano concilió y cumplirá con algunos actos de reconocimiento de responsabilidad, entre los cuales está la publicación del diario de Marta, que se convierte en el principal testimonio para relatar las violaciones de sus derechos humanos.

Muchos años han pasado desde que comenzó todo, 13 años y algunos meses. En un hecho sin antecedentes el estado colombiano pedirá hoy excusas públicas a Marta Álvarez por todo lo ocurrido.



Finalmente, este miércoles 6 de noviembre habrá en la Cárcel de Mujeres El Buen Pastor un acto de perdón por la vulneración de los derechos de esta mujer, miembro de la comunidad LGBTI.

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