http://media.rcn.com.co/audios/rcnradio/cronicasierra.mp3 Por Pepe Morón

La jornada comenzó con un olor distinto en Nabusimake, había gente extraña, helicópteros sobrevolaban, camionetas se pasaban de un lado al otro y los arhuacos recibían a los otros pueblos que llegaban hasta el lugar. Allí se reunirían por primera vez con la Corte Constitucional y el procurador general de la Nación para hablar de la minería que poco a poco, según indican, está matando a la Sierra.

“Nuestra misión de conservar la naturaleza tiene que ver con la permanencia de los pueblos indígenas en la Sierra Nevada, no puede haber pueblos indígenas en la Sierra, desapareceríamos los pueblos indígenas”, indicó una de las líderes de los pueblos locales.

Agregó que “para nosotros lo que significa la minería es todo lo que tiene que ver con el tema remoción de suelos”.

Con el despejar del cielo se acercó la llegada de la avanzada oficial. Antes de iniciar la reunión un ritual sagrado, esto como una forma de ofrecerle o devolverle a la naturaleza algo que tanto nos dio. Después del ritual los principales líderes de las comunidades ancestrales que habitan en esta Sierra entraron a una de las viviendas ubicadas en la localidad de Nabusimake, allí les expusieron a los magistrados el por qué de su preocupación y sensación de días finales. http://static.rcnradio.com/wp-content/uploads/20170802103844/Cronica-Nabusimake-agosto-2-2017-1.mp3

Sin embargo, el procurador Fernando Carrillo fue un poco más allá y aseguró que hay que comprometerse con la Sierra Nevada de Santa Marta.

“El diálogo que se dio entre los magistrados de la Corte Constitucional, los mamos y los gobernadores de los cabildos indígenas no tiene antecedentes. Yo creo que ayudó muchísimo a la comprensión porque claro, ver esto desde Bogotá en un escritorio es muy distinto a verlo con los pies en los territorios”, aseguró.

Al final del día la amenaza de lluvia obligó a que todo se terminara antes de lo previsto, el almuerzo no alcanzó a ser consumido por los visitantes, quienes se fueron en los mismos helicópteros que llegaron esta vez con prisa, pues de esperar unos minutos más, la naturaleza no les permitiría salir.