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Presidente hablando de masacres
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RCN Radio ( imagen referencia)

Un buen vecino que ayudaba a recolectar y almacenar mercados en la casa cural de la parroquia Sor Teresa de Calcuta, en el municipio de Soacha (Cundinamarca), para calmar el hambre de los mas necesitados en el marco de la pandemia del coronavirus, falleció hacia la 1:00 de la tarde del Jueves Santo 9 de abril.

El hecho se dio luego de que parientes y presentes en el templo llamaran a hospitales, Policía y la Fiscalía sin recibir pronta respuesta. Finalmente, tras 15 horas por fin llegaron para recoger el cadáver.

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Camila Trujillo, sobrina del fallecido -de quién no entregaron su identidad por respeto-, denunció en la emisora La Cariñosa 610 AM de RCN Radio que su ser querido acomodaba unos mercaditos en un salón de la parroquia cuando de repente se desgonzó para quedar tirado sobre el baldosin, luego de un presunto daño irreversible en el corazón.

Desde ese momento empezó un verdadero 'Jueves de pasión' para la viuda y los parientes porque se comunicaron con los uniformados de un primer cuadrante de la policía y les manifestaron que tenían que hablar con la Fiscalía General de la Nación en el municipio.

Al contactarse con los representantes del ente acusador, les dijeron a los dolientes que al ser muerte natural, quien debería hacerse cargo del hecho era un centro asistencial del pueblo.

Camila comentó en el noticiero Alerta Bogotá que telefonearon al Hospital Cardiovascular y al Mario Gaitán Yanguas y entre ambos 'se tiraron la pelota' por no existir una historia clínica del señor.

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Por último, gracias a un segundo cuadrante de la Policía con los patrulleros Camargo, Hernández y Salazar quienes como buenos samaritanos se echaron al hombro la penosa situación, por fin hacia las tres de la madrugada de este Viernes Santos arribaron los trabajadores de una funeraria a la Calle 60 B con Carrera Segunda de la población para llevarse los despojos mortales luego que representantes del Hospital Cardiovascular decidieran ponerse al frente del lamentable fallecimiento.

Dolientes del supuesto infartado lamentaron que en medio de esta cuarentena decretada por el Gobierno para hacerle frente al Covid-19 y en plena Semana Santa, cuando el papa Francisco ha hecho un llamado universal a la solidaridad, se presente un caso como este que deja ver el lado más oscuro y mezquino del Judas que llevamos por dentro.

Fuente

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