Por Juan Manuel Ruiz enviado especial de RCN Radio a Roma La capital italiana, donde está el Vaticano, es el lugar en el que, como hecho histórico aceptado, vivió Pedro --durante un tiempo-- y donde sufrió el martirio y también fue enterrado. A Simón, llamado Pedro, Jesús le dijo: "Eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia". La vida de Pedro está narrada en el libro de los Hechos de los Apóstoles, escrito por san Lucas. Los doce primeros capítulos están dedicados a él y se interrumpen abruptamente con una frase enigmática: "Y salió, yéndose a otro lugar". También en Roma ejerció parte de su apostolado Pablo, quien raramente se cruzó con Pedro. Pero así, San Pedro y San Pablo, como los conocemos, prestaron su testimonio de fe en Roma y eso hizo que muchos los asociaran para siempre, como si anduvieran juntos y predicaran juntos. Desde hace más de dos mil años, entonces, Roma ha sido el eje de la cristiandad si bien, como lo dice el teólogo Ludwig Hertling, "Jesús no asignó a su reino de Dios ningún centro de culto determinado especialmente". Pero ha durado y sobrevivido por dos milenios como sede principal de una iglesia que desde el punto de vista de los teólogos fue fundada el primer viernes santo, con la muerte de Cristo en la cruz. El historiador Ireneo dice que después de Pedro comenzó la larga lista de papas que lo sucedieron. Fueron los primeros Anacleto, Clemente, Evaristo, Alejandro, Sixto, Telésforo, Higinio, Pío y Aniceto. La lista se prolongó y a veces se difuminó con el paso de los siglos, pero lo que se acepta es que fue sucesiva y constante en medio de problemas, divisiones y cismas. Historiadores señalan que ya hacia el siglo IV se calculaba que había unos cincuenta millones de cristianos en el imperio romano. Y desde tiempos tan antiguos, el obispo de Roma --como lo es hoy Francisco-- siempre ocupó un lugar especial en la cristiandad y se consideró que la primera sede episcopal se le confirió a Pedro en esa ciudad. De manera, pues, que el papa Francisco, el actual obispo de Roma, es, para los cristianos, el sucesor de Pedro, el número 266 de la lista, lo que lo ubica en un lugar privilegiado de la historia, más allá de las creencias de cada quien. Si en el siglo IV los cristianos eran 50 millones, hoy son más de mil millones. Ese es el líder que llega a Colombia en medio de un momento de dificultades para nuestro país, pero también para la propia iglesia. Una iglesia que está "en salida", buscando sus raíces y a la que el papa Francisco busca conectar de nuevo con la gente, con la humildad y con la austeridad que, para muchos, se fueron perdiendo con el paso de los años.