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Se han adaptado a la crisis, apoyándose en sus raíces ancestrales, en sus ahorros y en las pocas ayudas que han dado desde el Gobierno.

Playas de San Andrés con embarcaciones parada ante la falta de turistas
RCN Radio - Katerine Leal

En los últimos 30 años, la isla de San Andrés se sostuvo, en gran parte, gracias a la visita masiva de turistas que llegaban a conocer el Archipiélago; sin embargo, desde marzo de este año, cuando la pandemia obligó a cerrar sus fronteras, su economía entró en crisis.  

Y aunque la situación ha sido difícil y a pesar de las dificultades que afrontan, sus habitantes, raizales e isleños, han sabido adaptarse a la crisis, apoyándose en sus raíces ancestrales, en sus ahorros y en las pocas ayudas que han dado en los últimos seis meses los gobiernos.  

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El éxito turístico y económico de San Andrés les ha permitido a sus habitantes vivir relativamente bien en los últimos años, por lo que muchos crearon sus propios negocios, otros contaban con un trabajo estable y algunos dependían de la informalidad.  

Sin embargo, de acuerdo con la Cámara de Comercio de San Andrés, hasta finales de junio, 163 empresas cesaron por completo su actividad económica, 93 de ellas dedicadas al turismo y 70 almacenes entregaron sus locales, lo que representó el desempleo para 2.420 personas, sin contar a los vendedores informales.  

Y aunque a esto se suma la inacción del Gobierno colombiano y del local, Fernando Taylor, prestador de servicios turísticos, asegura que en la isla han aprendido a sobrevivir. "Nos toca sobrevivir de la forma en que podamos, porque la situación no ha estado muy fácil", sostiene. Sin embargo, agradece a Dios por las bendiciones.

"Aquí en San Andrés la gente es bendecida, nosotros tenemos el mar así que alimento siempre vamos a tener, el que se muera de hambre es porque es flojo", relata.  

Andrew Abrahams, capitán de barco, cuenta que con la pandemia los isleños y raizales volvieron a la pesca y pueden disfrutar, incluso de langostas que antes solo capturaban para vender a los turistas; sin embargo, la pesca ya no es suficiente. 

"Ya no es viable ni rentable, porque no tenemos a quién vender todo el producto que estamos capturando. Antes se lo vendíamos a los restaurantes y a las islas como El Acuario y Johnny Cay, y se exportaba, pero ahora nos toca venderlo internamente donde el consumo es mínimo y no está sacarlo barato y prácticamente obligara a la gente a consumir pescado", señala.  

Mientras tanto, los que salen a pescar en las pocas aguas que hoy conserva la isla tras el fallo de la Corte de La Haya, como lo hace Orlando Junior, armador de barcos pesqueros, denuncian que la Guardia Costera no los deja trabajar. "Uno sale y como piensan que todos somos narcotraficantes, entonces los guardacostas empiezan a joder, a corretearnos, a devolvernos", denuncia.  

Pero la situación para los empresarios turísticos, aquellos que vienen del continente, es diferente, como lo explica Faisal Asaad, dueño del Hostal Palo Alto.  

"Hemos tenido que subsidiar de nuestro propio bolsillo, hemos tenido que pagar nóminas y el mantenimiento del hotel, pero no pudimos aguantar más por lo que nos tocó cerrar toda la operación y esperar a ver qué va a pasar en los próximos meses, porque la recuperación no va a ser inmediata", relata.  

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Por su parte, Jorge Correa tiene una tienda al frente del muelle, que usualmente recibía cerca de dos mil turistas al día. Señala que ha podido mantenerse gracias a que "el local es propio, debido a eso he aguantado, de lo contrario no hubiéramos podido mantenernos porque no hay forma".  

Otros, como Héctor Hugo Quiroga, dueño de la Droguería Juventud, ubicada en el centro de la isla, han logrado mantener su nómina a través de las ayudas del Gobierno Nacional.

"Me han ayudado con la nómina mensual, no con el monto que uno quisiera, pero la ayuda por cada empleado es de $350.000 mensuales. Sin embargo, el papeleo no es fácil y menos con la falta de conectividad que tiene San Andrés", señala.  

Tarjeta de Turismo

Entre tanto, los habitantes se preguntan dónde están los dineros recaudados a través de la Tarjeta de Turismo, que actualmente es de $116.000 por cada persona que ingrese a la isla, teniendo en cuenta que en el último año a San Andrés llegaron cerca de un millón de turistas.  

"Queremos que los dineros que se recogen a través de la Tarjeta de Turismo se vean en soluciones en la isla. Queremos saber ¿dónde están esos dineros, pa' dónde van esos dineros? Nosotros deberíamos tener mejor calidad de vida, pero no la tenemos", cuestiona Assad.  

Sin embargo, algunos isleños culpan a la corrupción. "Nos hemos visto empañados en muchos casos de corrupción. No se puede tapar el sol con una mano. Aquí hay mucha corrupción y nosotros los pescadores nos hemos visto afectado en muchas cosas que nos prometieron, pero nunca llegaron", señala.  

Los isleños y raizales, tras seis meses de dificultades económicas y de muchos esfuerzos para mantener sus empresa, empleos y familias, empiezan a mirar hacia adelante y se preparan para la reapertura a los turistas, programada, por ahora, para el 18 de septiembre.  

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Así se reinventa San Andrés para sobrevivir en medio de la pandemia

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Sistema Integrado de Información

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