Más de 600 empresas de calzado y marroquinería cerraron sus puertas en el año 2017.

Calzado
Trabajadores del calzado
Colprensa

Al mototaxismo y las ventas ambulantes se han dedicado las personas que hasta hace varios meses trabajaban en la industria y el calzado.

Esa fue la única alternativa que encontraron, ante la crisis que vive el sector por el contrabando y el elevado cobro del IVA, indicó Wilson Gamboa, presidente de Asoinducals (Asociación de Industriales el Cuero y Sus manufacturas).

Sostuvo que por lo menos 600 empresas de calzado y marroquinería cerraron sus puertas en el año 2017.

Estas personas que hoy están en la informalidad se dedicaban a ser soladores, cortadores en diferentes puntos de la cadena de la producción del calzado.

El directivo gremial explicó que si bien el IVA del 19 por ciento se cobra en los insumos, consecuencialmente hay que aplicarlo en la producción, incrementando el costo, afectando directamente al consumidor. 

Afirmó además, que la preocupación existente en estos momentos es que la situación se siga agravando y por consiguiente, se cierren más fábricas.

El calzado que llega de China de contrabando, es de menor calidad, pero la gente muchas veces no tiene en cuenta eso y prefiere adquirirlo porque muchas veces puede llegar a costar menos del 50 por ciento del producto nacional.

“Todos estos inconvenientes los hemos dado a conocer a los gremios y al Gobierno Nacional, el cual ha hecho oídos sordos frente a esta grave problemática, porque ya son muchos los hogares que presentan dificultades por esta misma circunstancia”, indicó.

Gamboa sostuvo que lastimosamente esta problemática lleva a crear otros inconvenientes en la ciudad como, la informalidad en las ventas, además de prácticas ilegales, como el mototaxismo.

Expresó que a la Alcaldía también se le han presentado para obtener el apoyo necesario que les permita salir de la crisis, pero hasta el momento esas gestiones han sido infructuosas.

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