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El religioso señaló que se necesita de un liderazgo claro del Estado para solucionar este conflicto.

El obispo de Tibú, Norte de Santander, Alberto Sánchez, denunció que por cuenta de los enfrentamientos entre el ELN y el EPL, las comunidades de esa región del país están en un confinamiento absoluto.

En diálogo con RCN Radio, el religioso aseguró que el conflicto por el territorio de estos grupos armados, ha hecho que se viva una situación de terror continuo que no ha dado paso a los beneficios del posconflicto, luego de la firma del proceso de paz y la desmovilización de las Farc. 

Recalcó que estos enfrentamientos "Han impedido el transporte y se han presentado amenazas con quemas de vehículos para infundir terror a la gentes que está en una situación de confinamiento absoluto".

Expresó que lo dicho por el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, sobre la situación en la región del Catatumbo, es producto de la lejanía en la que están algunos funcionarios que hablan desde Bogotá, sobre lo que ocurre en las regiones.

"Las personas no saben lo qué significa que un actor armado esté dando órdenes, por lo que para ellos no es digerible y por eso no puede hacer una afirmación distinta a esa", expresó Monseñor Sánchez.

El Obispo señaló que el ELN no es un actor similar a las Farc, que tenía una organización jerarquizada, sino que es de tipo federal, y por tanto, no hay una comunicación directa entre los mandos que están adelantando diálogos en Quito, con los miembros de ese grupo armado que están en enfrentamientos con el EPL.

En ese mismo sentido, señaló que la solución de estos problemas de orden público pasa por un compromiso claro del Estado, las autoridades regionales y la misma comunidad, de impulsar verdaderas políticas de apoyo social.

"Tiene que haber una pedagogía interna entre las comunidades y se necesita de un liderazgo acompañado por el Estado, para sacar adelante el territorio por el orgullo de saber que pudo liderar para darle una perspectiva diferente a la gente", expresó.

Sostuvo además, que hay que dejar atrás la cultura de la ilegalidad y una cultura coquera. "Carecemos pues de una carta de navegación y de líderes para navegar seguros", apuntó.

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