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Del lado colombiano solicitan diariamente 15 permisos para el ingreso de animales domésticos. Del lado venezolano, abandono y sacrificio.

Dana, una mascota en frontera
Dana, una mascota en frontera

La notoria crisis política ha exaltado los ánimos en la vecina Venezuela. Esa, la de los “dos Presidentes”. Pero también ha opacado la crisis social que ha llegado a ser catalogada de “emergencia humanitaria”.

Esa situación hoy arropa a la población más vulnerable, incluida la animal, principalmente la doméstica, en ambos lados de la frontera.

Del lado colombiano y desde el cierre vehicular de frontera común, en agosto del año 2015, se incrementó el flujo migratorio. Pero muchos de los venezolanos que abandonan  su país no solo dejan a sus seres queridos, también a sus mascotas de compañía como perros, gatos, loros y otros animales domésticos.

Algunas personas deciden arriesgarse y salen de Venezuela con sus animales. Ellos deben cumplir varios requisitos que exige el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), para que puedan ingresar y salir a otro país de Latinoamérica o de Europa, en donde también tienen sus propios reglamentos.

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RCN Radio conoció que diariamente solicitan entre 12 y 15 permisos. Karina Meneses profesional del ICA, dijo que "para que una mascota pueda ingresar a nuestro país se realizan varias exigencias, entre ellas el certificado de salud que expide un médico veterinario, el carnet de vacunas, llevar a la mascota para el respectivo examen y que no tenga heridas abiertas".

En estos momentos los migrantes piden permiso para viajar Chile, Argentina, Ecuador, Perú, Estados Unidos e Italia. Cada nación tiene su propia exigencia para importar y exportar mascotas, también todo depende del país de origen.

Una de las exigencias de los países europeos tiene relación con el título de anticuerpo contra el virus de la rabia. La realización de estos exámenes tienen un costo y quienes se someten a estos requisitos lo hacen con un gran esfuerzo económico.

Carlos Contreras, de 25 años, salió de San Cristóbal (Venezuela) y llegó a un hogar de paso ubicado en Cúcuta (Norte de Santander) con su perro de dos años de edad, pero allí no se le permitió permanecer con su mascota.

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"Salí con mi esposa, mi hija y mi perro y la sorpresa del hogar de paso es que me recibían, pero debía dejar a mi perro. La única alternativa fue dejarlo en la calleno tengo para alimentarlo y yo lo ingrese por las trochas", dijo Carlos.

En Cúcuta no hay albergues para venezolanos. Existen hogares de paso para la población migrante por ser zona de frontera. Máximo tres días se les permite permanecer allí y no pueden ingresar mascotas.

Abandono y sacrificio, destino de las mascotas en Venezuela

Del otro lado de la frontera, en el país vecino, quedó atrás el tiempo de regalar cachorros como muestra de cariño o tener varias mascotas en casa. Por el contrario, hoy los dueños se ven obligados a regalarlos, abandonarlos o en última instancia, a pesar de ser dolorosa, sacrificarlos.

Carmen Rangel, presidenta de la Fundación de Planificación Animal, destaca que entre las principales razones del abandono de las mascotas están “que la familia se va del país o no tiene como mantenerlas”, al tiempo que reporta un “gran crecimiento” de animales que son dejados a la deriva en carreteras, parques o plazas.

Y es que no es nada barato mantener una mascota, principalmente las tradicionales como perros o gatos. Rangel califica como “costosísimos” los alimentos.

Una bolsa de perrarina cuesta treinta mil bolívares soberanos cuando una persona gana 19 mil bolívares soberanos”, destaca. Precios que seguirán en aumento en cuestión de horas, ante la creciente hiperinflación que registra una variación de costos de 3% diarios.

Igual pasa con el cuidado de la salud, principalmente el preventivo. “Con respecto a las vacunas, varía muchísimo; hay lugares que cobran en dólares. Una vacuna puede costar $70 o $80 (…) es imposible que una persona de escasos recursos pueda llevar a su mascota a consulta, vacunación o cirugía.

Cuenta que la más sencilla de las operaciones puede costar al menos cien mil bolívares soberanos, unos $40 dólares al cambio no oficial, que rige el mercado venezolano.

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Además, lamenta como ha crecido la decisión de “dormir” a los animales, como método para evitar sufrimientos futuros.

“Muchos de los propietarios que se van del país, prefieren darle una eutanasia a los animalitos, que están acostumbrados a su zona de confort, y para dejarlos ellos en una fundación o en manos de otras personas, donde igual van a morir según el promedio”, explica.

 Aunque resalta que muchos dueños hacen un último esfuerzo y logran llevarse a su mascota a su nuevo lugar de destino en el extranjero.

“Un 30% se llevan sus mascotas, porque tienen el dinero para costear los permisos”, asegura. 

Con Saúl Noriega, corresponsal en Caracas.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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