Presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Colombia, Juan Manuel Santos / Foto AFP

En pronunciamientos casi simultáneos pero por separado, los presidentes de Colombia y Venezuela hicieron saber su intención de encontrarse para hablar de la crisis fronteriza desatada a raíz de la deportación masiva de colombianos desde el 21 de agosto, pero mientras que Juan Manuel Santos habló de hacerlo bajo ciertas condiciones, Nicolás Maduro advirtió que lo haría pero sin que le lanzaran amenazas. El presidente Santos dijo estar dispuesto a reunirse con el presidente Maduro siempre y cuando se respeten los derechos humanos de los deportados, se abra un corredor humanitario en la frontera para que los niños vuelvan a estudiar y se permita el ingreso de camiones a Venezuela para que los deportados puedas recuperar sus enseres. Por su parte el presidente Maduro, le reiteró su invitación a Santos de reunirse en privado para buscar salidas a la crisis fronteriza pero aseguró que "si el gobierno colombiano toma el camino de las amenazas, le va a ir muy mal". Desde el municipio de Santa Fe (Antioquia) Santos expresó este jueves que "Le quiero decir al presidente Maduro que estoy dispuesto a reunirme pero los colombianos necesitan que se les respeten sus derechos fundamentales y que necesitamos que dé pasos en esa dirección", indicó el Presidente. (Lea aquí: Presidente Santos dice estar dispuesto a reunirse con Nicolás Maduro). El mismo día, desde China para el canal estatal venezolano VTV , el presidente de Venezuela reiteró su llamado al mandatario colombiano y manifestó "quiero ver al presidente Santos cara a cara (…) y hablar y que juntos resolvamos". Horas antes el presidente Juan Manuel Santos había dicho "ya hace muchos días le estamos pidiendo a las autoridades venezolanas que abran un corredor humanitario para que más de 2 mil niños que los tenemos sentados -que están al otro lado de la frontera- puedan asistir al colegio aquí en Colombia, necesitamos que se abra ese corredor humanitario". A su turno el mandatario venezolano declaró que los dos países deben "mantener el equilibrio", llamó a Santos "a restituir el equilibrio, la sensatez, la tranquilidad" e indicó que su Gobierno "no quiere una confrontación ni un enfrentamiento con Colombia" sino una "nueva frontera" entre países. (Lea también: Maduro reitera llamado a reunirse con Santos y dice que con amenazas "le a va ir mal"). Y agregó que "no quiero pelear con el presidente Santos, yo lo que quiero es garantizarle al pueblo venezolano su seguridad en el Táchira (…) en todo el país. Que se acabe el paramilitarismo en (...) todo el país". Santos Calderón en su intervención sobre el tema recordó que Venezuela incumplió el acuerdo al que habían llegado las cancilleres de los dos países de permitir que camiones pudieran entrar al país vecino y recoger los enseres de los colombianos. "Necesitamos que las autoridades venezolanas autoricen a estos camiones para que vayan por las pertenencias de los deportados", manifestó el mandatario colombiano. Mientras tanto su homólogo venezolano le recomendó a Santos "que respire, que se tranquilice, que tome un poco de agua fresca, que se tome una manzanilla con azúcar" porque dijo que "está bastante ácido". "Deje de escuchar los consejos del comando sur" estadounidense, añadió que si Colombia opta por el camino de las amenazas, sean políticas, diplomáticas, "o de cualquier signo" le va a ir "muy mal". Santos aprovechó su visita al departamento de Antioquia para exigirle al gobierno venezolano "que cumplan los protocolos mínimos y no maltraten a los colombianos deportados desde Venezuela". De acuerdo con Santos si el país vecino cumple con esas condiciones, las cuales son "mínimas humanitarias", inmediatamente se sienta a conversar con Maduro. "Yo le aseguro presidente Maduro que este problema lo podemos arreglar", envió Santos un mensaje al Presidente venezolano. El presidente Juan Manuel Santos explicó también que si los problemas son el contrabando y las bandas criminales, hay un interés mutuo en arreglarlos pero reiteró que los inconvenientes de Venezuela no son culpa de Colombia. Desde el cierre de la zona limítrofe, 1.381 colombianos han sido repatriados, según cifras de las autoridades migratorias colombianas facilitadas este jueves; mientras que organismos de ONU estiman que otros 10.000 han optado por abandonar de forma voluntaria ante el temor de correr la misma suerte. En los últimos días organismos colombianos como la Procuraduría General y la Defensoría del Pueblo han acudido tanto a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como a la Corte Penal Internacional (CPI) por la situación fronteriza. También acudió el alcalde de Cúcuta, Donamaris Ramírez, a quien Maduro calificó de ser un 'paramilitar' y hace unos días lo señaló de cobrar impuestos a los contrabandistas que llegan a esa ciudad para 'legalizar' los productos. "Está involucrado en varias de estas cochinadas y asesinatos que han hecho en la frontera", aseguró Maduro.

Por: RCN La Radio con EFE.