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Cecilia Riaño, cuyo esposo y suegro murieron por cáncer de pulmón, será de las primeras colombianas en dar el paso en los estrados judiciales contra el asbesto, que la Organización Mundial de la Salud considera cancerígeno.

"Más allá de la indemnización, nuestro objetivo principal es que se prohíba el uso del asbesto por las víctimas que apenas se están dando a conocer, pero cuántas más están en el anonimato, y cuántas más va a haber, teniendo en cuenta que la mina de Campamento (Antioquia) está abierta. Que las autoridades sean conscientes de que así como el conflicto armado está dejando víctimas, el asbesto también", sostuvo Cecilia.

La audiencia de conciliación será el 19 de febrero, en la que reclamarán una indemnización por $1.400 millones y una reparación simbólica. De no haber conciliación, se pasará a la demanda. Y esta semana, según el abogado Guillermo Cáez, se reunirá con más víctimas.



"Nos estaremos viendo con 10 o 12 personas, obviamente se va a evaluar la viabilidad y si es posible encauzar los casos en una acción de grupo. También vincularíamos al Estado como responsable de ese año por omisión legislativa, puesto que Colombia hizo parte de un tratado con la OIT en el que se pide regular el uso del asbesto como materia prima por considerarse riesgoso para los trabajadores (…) Creo que va a empezar una batalla histórica que va a sentar un precedente", aseguró el litigante.

No es seguro: neumólogo

El Decreto 1477 del 2014 ya incluyó el mesotelioma maligno por exposición a asbesto como una enfermedad laboral, producida por la inhalación por años de las diminutas lanas que componen esta materia prima, como explicó Darío Isaza, director del departamento de neumología de la Clínica Soma de Medellín:

"Es imposible utilizar el asbesto en forma segura. Sabemos que el asbesto, en todas sus formas, puede producir cáncer de pulmón como el mesotelioma, que ocurre en la membrana que envuelve los pulmones -la pleura-, y prácticamente todos los pacientes mueren. Los presidentes de 13 asociaciones epidemiológicas de Norteamérica publicaron un artículo, según el cual el 70% de las muertes por contaminación ambiental en el Canadá se deben al asbesto, y en cáncer de pulmón, indudablemente, después del cigarrillo, se puede considerar como la primera causa, o por lo menos es un coadyuvante tremendo", indicó.

En carne propia

Gabriel Nivia, a sus 58 años, padece de mesotelioma. Fue operario por 20 años en la planta de Eternit Colombiana, ubicada en Soacha, y le tocaba descargar los bultos de asbesto.

"Al parecer la empresa no tenía el conocimiento de lo dañino que era el asbesto para la salud del trabajador, sin olvidar que hay mucha gente que por fuera está enferma por los rellenos que se hacían con sobrantes de la empresa. Para protegernos nos daban una mascarilla blanca 3M, pero daba la casualidad que no nos obligaban a usarla… entonces a la media hora eso se empapaba y ¿qué hacía uno? Pues se la quitaba, uno no se soportaba eso…", contó el hombre, hospitalizado en una clínica de Bogotá.

Apenas iba a empezar a disfrutar de su pensión, cuando a mediados del 2012 se empezó a sentir cansado y le practicaron una radiografía de tórax.

"Cuando el radiólogo me llamó y me preguntó que si iba solo o acompañado… hmmm, sentí que el piso se hundió, ya que si a uno le preguntan es porque había problemas, y así fue. El radiólogo me dijo que pidiera una cita por Urgencias, porque el pulmón derecho estaba que se me estallaba. Ya uno conociendo los antecedentes, de haber visto morir a compañeros… esas dolencias son muy crueles, su merced", agregó desmadejado, respirando y hablando despacio.

Ana Cecilia Niño, de 39 años, también sufre en carne propia este cáncer silencioso. Vivió en el barrio Pablo Neruda, de Sibaté, donde las calles fueron rellenadas con residuos de la fábrica de Eternit, según le contó a RCN La Radio:

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"Todo el tiempo tuve contacto con la fábrica, porque de chiquita nos íbamos a caminar con amigos del barrio y hacíamos recorridos cerca de la fábrica, jugábamos con el material que ellos colocaban, los tubos de Eternit que usaban para el acueducto. Viví allí hasta los 17 años, y hoy día, 22 años después, empieza a salir esta enfermedad. Ahí entiendo el por qué no había caído en la cuenta de esta fábrica, que sigue trabajando como si nada y finalmente sigue matando gente en Colombia, y nadie dice nada, nada pasa, porque como no es una enfermedad inmediata".

Los médicos expertos en el tema afirman que en Colombia no hay cifras ni estudios oficiales sobre los efectos del asbesto en la salud humana, como sí los hay en Estados Unidos. Andrés Hoyos, promotor de la campaña No más asbesto…

"Desde el movimiento No más asbesto se ha visto con mucha preocupación los llamados internacionales que hay de la Organización Internacional del Trabajo y de la Organización Mundial de la Salud, que indican que más de 125 millones de personas en el mundo están expuestas a esta fibra. De estas personas, más de 110 mil mueren anualmente a causa del mesotelioma, el asbestosis o de alguna enfermedad relacionada con el asbesto. En Colombia hay una organización sindical suiza, que reúne a más de 20 millones de personas en el mundo, que calcula que más de 320 personas mueren anualmente a causa de estas enfermedades…", señaló.

RCN La Radio contactó a Eternit Colombiana y a Ascolfibras a la espera de una respuesta, pero aún no se ha obtenido. Lo que en otras ocasiones han defendido es que el usado hoy en día es menos peligroso para la salud, pero como afirmó el neumólogo "es imposible utilizar el asbesto en forma segura".