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Debate sobre aplicación del manual de convivencia escolar

Foto: RCN Radio



Frente a la polémica generada por la diputada de Santander Ángela Hernández y los reparos a la aplicación del nuevo manual de convivencia escolar, RCN Radio abrió el debate entre quienes defienden los cambios en el modelo educativo y quienes se oponen radicalmente a permitir aspectos como los baños mixtos y el uso de uniformes según la identificación de género de los estudiantes desde temprana edad. (Lea también: Diputada de Santander y MinEducación difieren sobre la aplicación del nuevo manual de convivencia escolar)


En el debate participaron Matilda González abogada transgenerista y el Politólogo Cristhian Rojas profesor de la Universidad de la Sabana.


Matilda González


"Hay que poner entre comillas yendo la mano, como yendo la mano entendemos la protección de los derechos fundamentales de las personas, yendo la mano podría significar que el Estado cumpla su obligación y además cuando uno habla de ir o no la mano le da como una carga valorativa que además, creo que las personas que hablan de que se están yendo la mano están en una situación de privilegio ya sea porque no han sufrido discriminación por su identidad de género, no han sufrido discriminación por su orientación sexual tienen privilegios de clase. etc,"


La abogada expuso incluso que este tipo de discriminación se asemeja a las que se vivieron por situaciones de raza.


"Hablemos de las leyes de Jim Crow en los Estados Unidos, también se segregaba por raza y decían pueden ir al baño, pero tampoco es que se nos vayan a meter al baño de nosotros porque es maluco y se nos está yendo la mano, también con las mujeres, pueden votar pero ahora es que van a hablar por radio, ahora van a empezar a estudiar, ahora van a llegar a las universidades, se nos están volviendo descaradas estas viejas"


Señaló además, en su respuesta, que se pretende vulnerar el derecho de estudiar en paz


"Ahora que las personas LGBT decimos queremos estudiar en paz se nos está yendo la mano, osea algo tan simple como es querer estudiar, poder estudiar, poder compartir un aula de clase con otras personas es irse la mano, esa sería un pregunta que yo tendría y me parece que es una visión egoísta de no compartir porque las personas LGBT decimos queremos compartir el salón de clase con todo el mundo, con heterosexuales con personas afrodescendientes, con personas con discapacidad, mujeres, pero estas personas que además no creo que los padres de familia, estamos hablando de unas pocas iglesias que una señora en Santander empezó a hablar cosas y transfobia y ahora nos preocupa que esto vaya a convertirse en una legitimación de la violencia contra los niños LGBT en las aulas de Clase.


Profesor Cristhian Rojas


"Yo creo que si se puede estar yendo la mano, cuando uno ve puntos concretos. Matilda dice que querer estar en un aula de clase tener derecho a la educación y compartir con los demás, yo creo que esto no está puesto en duda y ahí no se está yendo la mano, es decir a nadie puede pensar que esto sea excesivo, que una persona transgenero esté compartiendo el aula de clase con uno"


"Pero el respetar que alguien tenga una identidad de género distinta de su condición sexual original es distinto a educar a los niños según esa perspectiva y ahí es donde creo que muchos padres se preocupan y por eso lo que está diciendo la diputada que se puede estar yendo la mano, es decir que los niños aprendan a respetar que alguien piense su género de manera distinta, no es lo mismo que enseñarle a los niños la posibilidad de que piensen su género de manera distinta siendo que sus padres los han educado, como ha venido siendo hasta el momento, niños que nacen biológicamente como niños, educados según unos parámetros que han sido construidos y así han sido educados como hombres"


González destacó que hay limitaciones a la hora de defender los derechos de los niños cuando los escenarios están relacionados con su identidad de género.


"Están obsesionados con el interés superior del niño, pero cuando hay niños LGBT en el hogar ya no hay interés superior del niño", destacó, tras indicar que el problema no radica en si se debe usar o no una falda, desde una edad determinada, o en si debe haber baños mixtos en lugares públicos, sino en la necesidad de no ver como algo extraño o incluso generar violencia, si el niño toma su propia decisión frente a la identidad de género.


Entre tanto Rojas, considera que el derecho a la educación o a la participación en todos los escenarios no está en discusión, sin embargo resalta que aunque hay que estar preparados para enfrentar una situación en la que se plantee la atención especial de un caso de identidad de género, no se debe adaptar, especialmente los escenarios educativos, a las condiciones de un caso en particular.


"Para mí el problema es que las instituciones de educación, aunque es un servicio público, deben tener autonomía... el colegio debe estar preparado para enfrentar esa situación sin necesidad de cambiar", puntualizó.