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Erradicación manual de matas de Coca / Foto referencial del Ejército Nacional



Por Jorge Espinosa

La Policía Nacional, de la mano del gobierno de Juan Manuel Santos, está proponiendo una estrategia a nivel nacional de aspersión terrestre de glifosato para combatir los cultivos ilícitos.

En octubre del 2015 el gobierno y el Consejo Nacional de Estupefacientes (CNE) acabaron con la aspersión aérea por los riesgos que para la salud podría implicar el glifosato. También, la Corte Constitucional habló del principio de precaución, poniendo como prioridad el derecho fundamental a la salud de los pobladores de zonas en las que se fumigaba con este químico.

Ahora, 6 meses después, la Policía ya ha hecho varias pruebas piloto en dos municipios: Condoto, en el Chocó, y Tumaco, en Nariño. Dice la institución que las pruebas demuestran que, con la aspersión terrestre, se logran erradicar entre 5 y 6 hectáreas día, mientras que la erradicación manual solo alcanza 1.5 hectáreas día. Una de las dudas es si la Policía pidió autorización al CNE para realizar aquellas pruebas, y si lo supo el Ministerio de Salud y el Ministerio de Ambiente.

El ministro de salud, Alejandro Gaviria, ha pedido a la Policía que, antes de aprobar la estrategia de aspersión terrestre, presente unos protocolos de salud ocupacional y de impacto en la población.

La Policía se comprometió en octubre del año pasado a entregar esos planes lo más pronto posible, sin embargo, no se han entregado todavía. La ley 30 de 1986 en sus artículos 20 y 91 establece que para que el CNE apruebe una estrategia, los ministerios de Ambiente y de Salud deben emitir un concepto favorable. Por ahora, los dos ministerios no han dado el sí a lo que propone la Policía y el presidente Juan Manuel Santos.

El año pasado, según datos de la Casa Blanca, se presentó un incremento de 42 % respecto al 2014 en las hectáreas cultivadas de coca. Los críticos de la suspensión del uso aéreo del glifosato argumentan que el aumento de cultivos fue la consecuencia inmediata de la decisión del Gobierno.

Otros creen que el incremento no tiene nada que ver con la suspensión del glifosato en aspersión aérea porque los datos fueron recopilados antes de la suspensión, que solo empezó hasta octubre del 2015.