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Segregación, discriminación y acceso a la salud, principales problemas de personas LGBTI en cárceles
17 Jun 2015 - 08:08 am
La investigación señala que las personas LGBTI que están en centros carcelarios sufren constante discriminación, segregación y ven limitado el acceso a servicios de salud, entre otros aspectos.
Segregación
Colombia Diversa reveló que son separados en las cárceles las mujeres 'trans' y los hombres gay que se autoreconocen, así como las parejas de lesbianas son segregadas para "evitar problemas o violaciones de Derechos Humanos".
La ONG documentó casos en algunos centros penitenciarios donde se opta por la política de segregar, es decir, crear patios exclusivos para las personas LGBTI a fin de evitar que se mezclen con el resto de la población carcelaria.
Según el estudio, con datos del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), en la actualidad hay 20 cárceles que tienen patios, pasillos o un lugar especial para esta población.
"Dicha segregación, además, tiene como estereotipo el hecho de que se asigna un mismo lugar para las personas LGBTI y para las personas que viven con VIH. Por su parte, otras cárceles no tienen espacio y optan entonces por reprimir a las parejas y a las manifestaciones de afecto, supuestamente para evitar indisciplina y problemas de convivencia", señala la investigación.
De otro lado, la ONG señaló que en algunas cárceles las mujeres 'trans' son segregadas o aisladas para prevenir violencia y discriminación en aspectos como el uso del baño, la fila para recibir la comida y requisas.
No obstante, separar a las mueres 'trans' tiene el objetivo de evitar el contacto con otros internos por los prejuicios y estigmas que relacionan a la población LGBTI con el VHI- SIDA.
Colombia Diversa consideró que la política carcelaria carece de programas integrales de resocialización, convivencia y garantía de Derechos Humanos de las personas LGBTI.
Visitas íntimas
El estudio da cuenta de las barreras que tienen las personas LGBTI recluidas en cárceles del país para acceder al derecho de las visitas íntimas.
Aunque la ONG aclara que el goce efectivo de la visita íntima depende del grado de discrecionalidad de cada centro carcelario, existe un margen de arbitrariedad para decidir el lugar, día, horario e incluso la forma de registro de las personas beneficiarias (visitante).
Colombia Diversa identificó que hay tres tipos de dificultades cuando se solicita la visita íntima: una muy alta entre personas recluidas en diferentes cárceles; una alta cuando se hace la solicitud por personas internas en un mismo centro penitenciario; y una dificultad media cuando se solicita la visita íntima de personas externas.
Además, se documentó que en algunas cárceles se exige que las mujeres lesbianas demuestren una "relación estable", matrimonio o una unión marital como requisito para autorizar la visita íntima.
"El requisito de acreditar la relación de pareja o el vínculo civil es una barrera para limitar el ejercicio del derecho y su trasfondo es la discriminación y los estereotipos en contra de las personas por su orientación sexual. Este problema se presenta desde hace varios años y, pese a las exigencias de las internas, la situación no ha cambiado", señala la investigación.
En muchas cárceles se les niega el cambio de pareja beneficiaria si la persona interesada no aduce una motivación o explicación, además, el Inpec les solicita información para autorizar el cambio y dicho tramite puede demorarse tres meses o más.
Colombia Diversa denunció supuestos casos de corrupción en donde se estaría cobrando entre 20.000 y 30.000 pesos para visitas íntimas entre personas recluidas en una misma cárcel.
La ONG aseguró que este contexto afecta de manera "desproporcional" a las personas LGBTI al considerar que los prejuicios sobre la orientación sexual hacen que exista mayor temor a exponerse ante los compañeros de la cárcel.
Asimismo, señaló que es urgente implementar un régimen de visitas íntimas de parejas y regular su ejercicio sin distinciones basadas en consideraciones de género u orientación sexual.
"Es importante llevar a cabo las reformas estructurales que sean necesarias para que las visitas íntimas de pareja se puedan materializar en condiciones de dignidad, privacidad e higiene, sin requisitos desproporcionales en materia de salud o prueba legal de la relación de pareja", asegura el estudio.
Manifestaciones de afecto
Colombia Diversa aseguró que en la mayoría de los casos la discriminación empieza con las manifestaciones públicas de afecto.
Según el estudio, en las cárceles para mujeres hay más manifestaciones públicas de afecto sin represión, siempre y cuando no se den durante los días de visitas; mientras que en las cárceles de hombres se discrimina más y existe mayor miedo a expresar afecto en público por temor a represalias o burlas por parte de los compañeros.
"Las demostraciones de afecto están prohibidas durante las visitas ordinarias. Existe rechazo de los besos por considerarlos ‘un mal ejemplo para los niños y un irrespeto para los familiares’, por consiguiente el domingo, día de visitas de mamás, abuelas, hermanas y amigas, no son permitidos los besos o las manifestaciones de afecto entre las personas LGBTI", asegura el documento.
Además, señaló que en muchas ocasiones, los besos, los abrazos, tomarse de las manos o cualquier contacto corporal entre personas LGBTI son catalogados como "actos obscenos" que incluso han sido objeto de sanción con el envío a la Unidad de Tratamiento Especial –UTE– (en aislamiento o calabozo). En otros casos, se amenaza con sanciones disciplinarias para reprimir o atemorizar.
Acceso a la salud
La Organización No Gubernamental denunció las graves dificultades de las personas LGBTI recluidas en cárceles del país para acceder al servicio de salud.
De acuerdo con la investigación, hay casos de personas 'trans' que necesitan una atención especializada en salud debido a la interrupción de la ingesta de hormonas, tratamientos de hormonas mal realizados o problemas con implantes de silicona y que no cuentan con los servicios que garanticen un acceso integral al derecho a la salud.
Las personas entrevistadas por Colombia Diversa, que viven con VIH- SIDA, manifestaron tener problemas frecuentes para el acceso oportuno a medicamentos y denunciaron que son objeto de frecuente rechazo y discriminación porque algunas cárceles no cuentan con una política de confidencialidad.
"En algunos casos, para evitar la discriminación y exclusión, las personas que viven con VIH prefieren ser llamadas: ‘las farmacodependientes’. De esta forma, cuando las llaman de sanidad para el suministro de los medicamentos o para el control médico, no son identificadas como personas que viven con VIH", señala la investigación.
Finalmente, Colombia Diversa reveló que según el censo del Inpec, en los últimos cuatro años, el promedio de personas LGBTI privadas de la libertad es de 800. Las mujeres lesbianas y bisexuales concentran el mayor número de personas de esta población recluidas en cárceles, seguidas de los hombres gay y las personas 'trans'.
