Por: Yolanda Ruiz Creo que la pregunta formulada en el día de hoy para la sección Sí o No y que consultaba sobre los derechos de la comunidad LGBTI fue un error desde su planteamiento. Considero personalmente que los derechos de la comunidad LGBTI, como los de cualquier ciudadano, son incuestionables y no pueden someterse a votación del público, pues la Constitución dice que todos somos iguales y eso no se discute. Sin embargo, también creo que en periodismo no hay preguntas que deban estar vedadas en sí mismas, pues eso nos acerca a la censura. ¿Temas de los cuales no se puede hablar? No creo en ese planteamiento. A los periodistas nos corresponde preguntar y con ello a veces se incomoda un sector u otro. En este caso, algunos creen que la pregunta en sí misma es discriminatoria pero otros sectores tienen dudas en torno a decisiones que ha tomado la Corte Constitucional y para ellos eso da validez a la pregunta. Es claro que la libertad de prensa tiene un límite y la de opinión también. No puede haber opiniones que calumnien, injurien o discriminen porque eso viola la ley. Creo que al formular esta pregunta tal vez cruzamos el límite pero no ha sido intención discriminar ni agredir, simplemente recoger dos miradas sobre una realidad que, como este incidente lo demuestra, todavía tristemente nos divide. No debería ser así: poder convivir todos con nuestras diferencias en paz y sin discriminar sería lo ideal. En lo que se refiere a RCN Radio ofrezco excusas a quienes pudieron sentir que la pregunta los agredía. Hemos decidido retirarla justamente porque algunos sectores consideran que al formularla se puede estimular la discriminación. Ante esa duda que nos generan, nos abstenemos. Seguiremos siempre en la tarea de hacer periodismo riguroso y responsable con el mayor equilibrio posible. Al tratar de recoger todas las voces y todos los debates algunos se pueden sentir lesionados, pero nuestra labor es reflejar al país con todos sus matices, aunque no se compartan muchas de las posiciones que a veces nos toca publicar. En eso consiste el debate democrático: disentir sin agredir.