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Un niño indígena colombiano camina a orillas del río Amazonas.
Un niño indígena colombiano camina a orillas del río Amazonas.
AFP

La secretaria de Turismo del departamento de Amazonas, Martha Velásquez, describió el vigor de esa tierra señalando que “prepara un espectáculo cada día".

Amazonas la ha pasado muy mal durante la pandemia, pero aún en medio de la incertidumbre retoma las actividades turísticas para mostrar sus maravillas naturales, la ancestralidad, las singularidades de una zona construida por el cruce de las  costumbres y la sangre indígena, brasilera, peruana y colombiana.

Ancestralidad y naturaleza

El filósofo Fernando Urbina advierte que la presencia de los primeros pobladores en la Amazonia se calcula hace 12 mil 500 años y desde entonces han manejado una relación armónica con el  entorno.

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[AUDIO] Crónica: Turismo, historia y música Amazonas

0:27 5:25

Urbina señala que estar en un ambiente de tanta biodiversidad genera una infinidad de relaciones en ese ambiente tan complejo y que por ello el espíritu de los indígenas no es tan sencillo como se pudiera imaginar desapercibidamente.

El indígena es el encargado de mantener ese equilibrio natural y ha respondido a las agresiones de todo tipo “amurallándose en sus propias culturas, resistiendo desde la coherencia de su cosmovisión y afianzándose de una manera muy especial en sus rituales”, explica el filósofo de la Universidad Nacional.

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Ese es un primer elemento conmovedor del carácter del Amazonas, que este filósofo advierte, está habitado por seres excepcionales que mediante sus rituales siempre ha establecido mecanismos para estar con equilibrio con la naturaleza, en contravía de quienes lo han arrasado y copado abusivamente.

“Encuentros y desencuentros”

Mientras el férreo centralismo ha visto tradicionalmente al Amazonas como un territorio marginal y hasta ajeno de Colombia,  el historiador amazonense Jorge Enrique Picón  señala que Leticia ha sido estratégico, por cuando conjuga no solo interés nacionales genuinos, sino es protagonista de una dinámica internacional que pocos han entendido.

Un indígena colombiano de la etnia Yagua participa en el ritual "Nia", en Amazonas.
Un indígena colombiano de la etnia Yagua participa en el ritual "Nia", en Amazonas.
AFP

Lugar de encuentros y desencuentros desde que los portugueses y los españoles se disputaban sus territorios y sus y  límites se iban desdibujando al vaivén de los acontecimientos.

Un territorio que no olvida la infamia que se cometió en la segunda mitad del siglo 19 cuando fue ordeñado el caucho de sus árboles “hasta la última gota”  y como cuenta el historiador Picón, más de 20 comunidades indígenas como los ocainas, boras y winanes fueron exterminadas por órdenes impartidas desde la  Casa Arana, vinculada con el gran capital y los mercados internacionales.

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Remarca Picón que Leticia ha sido un punto de interés internacional y que por ello su historia dista mucho de ser marginal, como ha sido la visión desde ese centralismo exacerbado, y tiene singularidades como que estuvo por 63 años gobernada por el Perú y luego por Colombia.

Leticia es el único sitio que ha provocado la guerra internacional en Colombia a causa de la toma del año 1932 y eso la hace singular y única”, asegura el historiador.

Insiste que teniendo en cuenta esas particularidades Amazonas debería promover no solamente un turismo de naturaleza, sino también cultural.

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[AUDIO] Crónica Visión indígena y situación fronteriza Amazonas

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Mezcla infinita de ritmos

Ese carácter único de esta tierra se puede comprobar con el vigor de la música que produce el coro Icanteeri  y el  popular compositor Pedro Bernal, conocido como “la voz de Amazonas”.

Fredy Vargas Ramírez es el director de Icanteeri y le contó al programa Al Fin de Semana que en virtud de una beca del Ministerio de Cultura está adelantando un proyecto para recoger cantos ancestrales de comunidades como los Ticunas y los Huitotos, reconociendo que en ese territorio hay más de 23 etnias con su lenguaje propio, su magia y su misticismo.

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Como resultado de las investigaciones de esa música que Vargas Ramírez califica como sincrética, por la influencia de las costumbres ancestrales y la presencia de los sonidos de varios países, se han podido rescatar cantos como La Huangana y el Canto de la Sabiduría.

La huangana es el cerdo de monte y es una canción tradicional Ticuna que habla del momento cuando cuándo la niña pasa a ser mujer y se invita a todos los clanes para que traigan un presente, mientras que El canto de la Sabiduría es Huitoto y se dedica a los jóvenes que se gradúan como bachilleres.

Vargas señala que en el Amazonas la música se vive de otra manera, pues es una amalgama de ritmos de Colombia, Brasil y Perú y de los propios cantos rituales de los indígenas, que han sufrido fusiones de todo tipo.

Se ve un barco navegando por el río Amazonas al atardecer.
Se ve un barco navegando por el río Amazonas al atardecer.
AFP

Eso lo sabe muy bien el compositor e intérprete Pedro Bernal, quien señala que su música tiene el mismo tono que su origen familiar, como quiera que su padre nació en Ipiales y su madre era brasilera del Amazonas y su abuelo un afro de Pernambuco.

“Toda mi infancia estuvo marcada por la cultura brasilera pues mi abuelo nos dejaba escuchar la música del nordeste brasilero y yo me di cuenta que era colombiano cuando empecé a  estudiar, me cantaron el himno de Colombia y me dijeron que ese era el himno de nuestra patria”, le dijo Bernal al programa  Al Fin de Semana.

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Los colombos-brasileros utilizan Mariquinha como  diminutivo de María y ese es el título de una de sus canciones de Bernal, lo mismo que  como el Egua Sapo, que es una expresión coloquial de amistad o Yo soy Amazonas, que resume la belleza natural de este territorio, la fuerza del agua, la presencia magnífica del pescado conocido como pirarucú o el canto del wirapurú, que ha generado tantas historias y leyendas.

“Escribo desde mi  contacto con el nativo y el colono para escribir sobre la vida del hombre del Amazonas, su fauna y su flora”, expresa Bernal, quien insiste que si “Boyacá se hizo conocer a través de una cucharita, Amazonas se debe conocer en el mundo por una mariquinha”.

Orgullo natural

Todos apuntan al orgullo de habitar un territorio pródigo en historias y personajes singulares.

Amazonas tiene 28 resguardos donde las tradiciones culturales se han mantenido en este paraíso ecológico y hay más de 674 especies vivas”, repite la Secretaría de Turismo del Amazonas, Martha Velásquez.

“Querer la tierra ha sido lo más importante para nosotros y entender que la conciencia para conservar este pulmón del mundo tiene que ser tan grande como su territorio”, dice por su parte la secretaria de Turismo de Leticia, Nataly Vargas Olaya.

Entre cantos de pájaros, historias ancestrales y los espectáculos que todos los días ofrece la naturaleza, Amazonas insiste en recobrar su vigor en medio de la incómoda presencia de esta pandemia.

Fuente

RCN Radio

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