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Miles de jóvenes se unen a las filas de los grupos armados debido a la falta de oportunidades para ingresar a la educación superior. 

Cultivos de Coca en Tumaco
Estudio revela que el cultivo de coca no es rentable para los campesinos
Colprensa

Conocido como 'La perla del Pacifico, Tumaco es un municipio ubicado al suroccidente de Nariño a una hora y media en avión desde Bogotá y a unas cinco horas y media por tierra desde Pasto.

Es por extensión uno de los más grandes de la Costa Pacífica. Además, por su condición de municipio mayor, recibe población de varias localidades aledañas. 

Sus calles son húmedas y huelen a sal, a marisco fresco. La temperatura es templada y el cielo encapotado, la vegetación es inmensamente variada, el pasto y la arena se unen en degradé con el adoquín desgastado de las vías. 

Las condiciones climáticas llaman la atención de cualquier 'citadino' que visite el municipio por primera vez: un paraíso enclavado en décadas de abandono estatal, pobreza, violencia y cultivos ilícitos.  

Durante los últimos años el gobierno nacional ha dirigido su atención a esta zona del país. Un fallo de la Corte Constitucional emitido en el año 2004 (y ratificado en el 2016) ordenó crear una comisión intersectorial de alto nivel que atendiera de manera prioritaria las necesidades básicas de los tumaqueños. 

El fallo de la Corte, sumado al aumento de los cultivos ilícitos y la creciente violencia en la región, han puesto en la mira del Estado a este municipio. El vicepresidente Óscar Naranjo ha realizado 17 visitas durante los últimos 15 meses y las Fuerzas Armadas hacen presencia en el territorio; sin embargo, muchos de los problemas persisten.  

En Tumaco hace falta un acueducto y múltiples inversiones en infraestructura, pero según sus habitantes lo que más escasea son las oportunidades de vida. La educación es más insuficiente y de peor calidad que el agua.   

Vista general de la población de Tumaco (Nariño).
Vista general de la población de Tumaco (Nariño).
RCN Radio

Juan Pablo tiene 15 años y cuenta que en su colegio muchos compañeros se han tenido que ir debido a las amenazas de varios grupos armados en contra de sus familias.

 "Les piden 'impuesto' y como sus padres no tienen con qué pagar entonces se tienen que ir", asegura. La deserción escolar supera el 13% según cifras oficiales del municipio para el año 2016. 

El joven es tímido y manifiesta que a pesar de su amor por el Pacífico lo mejor es huir de los grupos armados: "Ahora como está la situación yo he pensado terminar mi bachillerato e irme para Popayán donde mis tías, porque acá la situación está muy grave", dice.

Una total contradicción, la de abandonar el 'Pacífico' debido la violencia.  

El Secretario de Gobierno de Tumaco, Jhon Jairo Preciado, acepta que hay unas barreras enormes para el acceso a la educación superior. Poco menos del 5% de los tumaqueños que terminan su bachillerato logra ingresar a alguna universidad. 

"Estamos hablando de 3.200 estudiantes que se quedan sin ninguna posibilidad de acceso a la educación superior y por el contrario entran a engrosar las filas de desempleados y son carne de cañón para grupos al margen de la ley que se instauran acá en nuestro territorio", manifiesta Preciado. 

Para las comunidades indígenas la situación no es mucho mejor. Muchos de los jóvenes que en el mejor de los casos logran terminar su bachillerato terminan engrosando las filas de las bandas criminales o sembrando coca. 

 

Vista general de la población de Tumaco (Nariño).
Un puerto clave en el pacífico víctima del fenómeno del narcotráfico
RCN Radio

Juan Edgardo Pai es uno de los líderes sociales de la comunidad Awá y vive en el resguardo Tortugaña Telembí. Manifiesta que debido a la baja calidad de la educación es muy difícil que un joven indígena pueda ingresar a alguna universidad pública. 

En Tumaco solamente hay tres universidades para una población que supera los 200 mil habitantes. Las modestas sedes de las Universidades de Nariño, Nacional y del Pacífico son la única alternativa para quienes no se dedican a las actividades ilegales ni huyen del municipio. 

"Algunos muchachos llegan hasta quinto de primaria y otros terminan el bachillerato y ahí se quedan porque en el lugar donde nosotros vivimos no es muy buena la educación y eso no permite competir con los demás estudiantes del departamento y del nivel nacional", explicó Pai. 

Para el líder indígena, la falta de oportunidades es uno de los principales factores que contribuyen al aumento de los cultivos ilícitos en el municipio.

"Algunos jóvenes se dedican también a sembrar cultivos de uso ilícito y otros, como hay presencia de actores armados también, cogen ese camino. Si hubiera más oportunidades la gente no se dedicaría a sembrar coca ni a ingresar en los grupos ilegales", sostiene.

Carolina es una adolescente criada en el marco del conflicto armado. Su familia es desplazada del Cauca y llegó a Tumaco con la esperanza de huir de la violencia para dedicarse a la pesca y la agricultura. Sin embargo, durante los últimos años la joven ha tenido que ver cómo mueren algunos de sus compañeros de clase. 

"Últimamente se han visto muchos casos, incluso han matado personas que yo conocía y pues eso a mí me ha afectado mucho, pero a veces es cuestión de entender el contexto en el que vivimos", relata. 

Mientras narra los hechos violentos que han marcado su vida, los ojos de la pequeña mujer revelan todo el sabor del Pacífico y la fortaleza de los tumaqueños para reponerse frente a todas las adversidades. 

Esa actitud de sonreír y saludar al foráneo, de hacerlo sentir en casa, de bailar champeta y escuchar salsa vieja frente las casas de madera y sobre el adoquín húmedo con el tímido sol del atardecer como testigo.

"Aunque he vivido parte del conflicto también he aprendido muchas cosas, más que todo a superar las adversidades. Que se puede vivir y que se pueden cumplir los sueños, pese a todas las dificultades nosotros podemos salir adelante", afirmó Carolina.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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