Foto: Colprensa-Francisco Calderón


El 4 de diciembre de 2016 será recordado como uno de los días más tristes para el país, luego que el ingeniero Rafael Uribe Noguera, de 38 años de edad, secuestrara, violara y asesinara a Yuliana Samboní, una niña  del departamento de Cauca quien vivía con sus padres en un barrio humilde al nor-oriente de Bogotá llamado Bosque Calderón.


Se conmemora un año del asesinato de Yuliana Samboní: su familia asegura que no ha sido reparada


Una vez ocurrido el crimen, en abril de 2017, la juez 35 con funciones de Conocimiento de Bogotá profirió condena en primera instancia a 51 años de cárcel, así como el pago de 100 salarios mínimos de multa contra Uribe Noguera, bajo los delitos de femicidio agravado, secuestro simple y acceso carnal, después que el confeso asesino aceptara su responsabilidad penal en el crimen de la pequeña de 7 años de edad.


Con la sentencia establecida, el Tribunal Superior de Bogotá resolvió la apelación a la condena y el pasado 2 de noviembre aumentó la sentencia a 58 años de cárcel y al pago de 1.600l salarios mínimos. Fallo que no alcanzará una tercera instancia, en razón a que no fue apelado por ninguna de las partes intervinientes.


Además de Uribe Noguera, confeso asesino, la Fiscalía inició un proceso penal contra sus hermanos Francisco y Catalina Uribe Noguera, como presuntos responsables de los delitos de ocultamiento de material probatorio y favorecimiento de secuestro. Lo anterior al ser vinculados por una presunta alteración a la escena del crimen, dentro del apartamento en donde las autoridades hallaron sin vida a la menor.


En contra de Francisco y Catalina Uribe Noguera han sido presentadas, como pruebas de la Fiscalía, las conversaciones telefónicas entre los tres hermanos el día del homicidio, de WhatsApp, la inspección forense en el lugar de los hechos y las bitácoras de vigilancia del edificio. Pruebas que se encuentran bajo custodia de la Fiscalía.


Finalmente, de ese último material probatorio hace parte una pieza más del rompecabezas en la investigación. El vigilante Fernando Merchán, quien se suicidó el pasado 9 de diciembre de 2016, pasados cinco días del crimen.


Junto al cuerpo de Merchan hallado en su vivienda ubicada al sur de Bogotá, Policía y agentes del CTI encontraron una nota que decía: "Perdónenme, no quería dañarle la navidad a nadie, soy inocente, no quiero volver a la cárcel: Fernando".


Sin embargo, para la Fiscalía está pendiente comprobar si el vigilante fallecido participó de alguna manera en el hecho.


-El juicio a los hermanos Francisco y Catalina Uribe Noguera-

Los próximos 14 y 15 de diciembre, es decir que 10 días después del primer aniversario por el asesinato de la niña de 7 años de edad, Francisco y Catalina Uribe Noguera tendrán una nueva cita con la justicia.


En las diligencias, la Fiscalía recibirá las pruebas que tiene la defensa de los hermanos Uribe Noguera por estos hechos, luego de anunciar que presentará más de 40 testigos y abundante material probatorio del proceso.


Del grupo de testigos en juicio hacen parte Juvencio Samboní, padre de la menor asesinada, y Rafael Uribe Noguera, condenado por el abuso y asesinato de la menor.


Así luce la casa donde vivía Yuliana Samboní, niña que fue secuestrada, violada y asesinada por Rafael Uribe Noguera: