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Dramático recorrido por la cárcel de Valledupar: internos hasta duermen de pie por el hacinamiento

El hacinamiento en el centro carcelario y penitenciario de Valledupar es dramático y llega a casi el 400%: allí hay recluidos 980 internos, cuando debería albergar solo a 256.

La situación es tan compleja que, por ejemplo, uno de sus pabellones está diseñado para tener en él a 20 mujeres, pero ya hay 76 quienes comparten el mismo baño.

"Horrible. Bebemos agua de una sola pluma y ahí mismo está pegado el bacinete (sanitario)", indicó una de las reclusas.

El concepto de privacidad no se aplica ni siquiera para las visitas conyugales. "Acá la visita conyugal es poner trapos, sábanas alrededor, para poder taparse de las compañeras, es decir hacemos como un cambuche", aseguró otra de ellas.

El descanso significa arrojar al suelo una colchoneta y compartirla con otra compañera: "En las noches, para dormir, todo este pasillo queda lleno de colchonetas, no cabemos, algunas compañeras terminan pisándonos y mojándonos luego del salir del baño. Es muy incómodo".

En uno de los patios del centro carcelario de Valledupar, internos pasan el día y la noche por lo que están expuestos al sol y la lluvia.

"Cuando llueve nos toca recoger las colchonetas y dormir parados. Dormimos mojándonos, lo único que nos cubre son los plásticos que tenemos como techo. La ropa, todo se nos moja", manifestaron internos quienes se encontraban sentados en las colchonetas que tenían en el suelo.

Uno de ellos agregó: "Yo llevo 17 meses en este mismo pedacito". Mientras que otro -señalando un lavadero al fondo del patio- dijo: "También hay quienes duermen allá".

Cada quien vive su propia odisea. Como es el caso de Gustavo Andrés Rincón Granados, quien se encuentra recluido en ese penal a pesar de que en el mes de septiembre le concedieron la libertad condicional.

"Me dieron la libertad condicional el 27 de septiembre, pagué la caución el 28 de septiembre y hasta el momento no me han respondido nada. Llevo preso seis años y medio y ahora estoy pasado del tiempo", dijo.

En esa cárcel de Valledupar se presentan riñas hasta por la comida. "Aquí, más o menos hay pelea tres veces a la semana. Hay cortados, apuñalados, hay de todo un poquito. El hacinamiento genera peleas hasta por la fila de la comida 'que yo me meto, que tú no te metes'…en fin", señaló un recluso que no quiso dar su nombre.

En cuanto a las enfermedades, otro más señaló: "Nos da rasquiña, hasta chichones nos salen…esto es una cosa muy fea".

De los 980 internos del centro carcelario y penitenciario de Valledupar solo 236 han sido condenadas. Los demás permanecen en calidad de sindicados.