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Andrés Parra falleció mientras Jimmy, su hermano, y sus compañeros de trabajo hacían todo lo posible por salvarle la vida.

Jimmy Parra, campesino del Meta que sufrió el conflicto armado
Jimmy Parra hablando con el Gobernador del Meta Juan Guillermo Zuluaga.
Gobernación del Meta

Jimmy Parra sonríe siempre y es de una amabilidad conmovedora. Anda con un poncho colorido y su cachucha de las “mil batallas” con la que resiste la inclemencia de las lluvias y el potente sol del municipio de Uribe, en el norte del Meta, una zona que fue el corazón de las Farc y donde todos sus líderes históricos tuvieron incidencia.
 
Creció allí, escuchando y viendo a los aviones que surcaban el azulado cielo, desde donde el Estado lanzaba bombas o ráfagas de ametralladora a las columnas guerrilleras. Se escuchaban también los ladridos, silbidos, gritos de militares y el recurrente sonido del andar de las mulas, el sustento más importante de los campesinos, pues cada vereda se encuentra a 11 horas de distancia.

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Durante los 54 años que duró el conflicto hubo un pulso entre la vida y la muerte en este territorio, algo que los hermanos Parra sintieron en su propio pellejo. En sus primeros años Jimmy y su hermano Andrés aprendieron a sembrar frijol y alverja, a vender queso y animales, a intentar ser felices en esa Colombia distante y solitaria, donde el lenguaje era la violencia y el miedo, pues los acusaban constantemente como colaboradores de la guerrilla.

Ahora, que es padre de familia de un niño inquieto y juguetón llamado Neymar, junto a su esposa, este hombre de piel morena, estatura mediana y barba oscura cuenta el lamento de la pérdida de su hermano Andrés Parra, que murió hace cuatro meses de manera dramática cuando se accidentó en un aserradero y se desangró. En la zona donde vive, una casa de madera donde hace un frío aterrador, no hay hospitales, escuelas, ni luz. Es un lugar que se encuentra como estancado en el tiempo.

"Mi hermano murió desangrado hace muy poco. Él compró una finca en la vereda de Tambos con mucho esfuerzo y trabajo. Como aquí las casas se hacen de madera, le pagó a un aserrador para construir su casa. Dos días después que se fue para la zona y a las 6:30 p.m. me llegó la noticia de que mi hermano se había quitado un pie con una troza (enorme serrucho) mientras cortaba madera y que estaba muy mal", cuenta Jimmy en entrevista con RCN Radio.

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A pesar de la lejanía de todos los caminos y la falta de mulas para andar, Jimmy llegó a donde su hermano después de un recorrido relámpago. Encontró a Andrés blanco, moribundo, tirado sobre una improvisada camilla. “Ese serrucho se le quedó agarrado a la piel por 20 minutos y terminó por quitarle el piecito", añade.

Según el testimonio de Jimmy, su hermano no contó con mayor ayuda en el momento del accidente, lo que lo llevó a arrastrarse por esas montañas imposibles para buscar salvar su vida, dejando a su paso charcos de sangre que Jimmy pudo ver con sus propios ojos. La persona con la que estaba en Andrés en el momento del accidente solo pudo amarrarle una camisa a su pie mutilado mientras él se desangraba en la espesa selva. 

“A pesar de que intentamos coordinarnos por walkie-talkies con nuestros demás amigos para sacar a mi hermano, una vez comenzamos a sacarlo del Tambo para buscar un hospital ya ni siquiera sangraba. Él decía 'llévenme rápido', y mientras cruzábamos la montaña parecía hacerse más larga. Por el lado de la peña él me llamó y me miró a los ojos y yo pensé  'mi hermano se me va a morir”, hasta que cuarenta minutos después efectivamente falleció.

Los 18 campesinos que intentaron salvarle la vida a Andrés se miraron desconsolados pues una vez, como cuando uno de sus compañeros se cayó a un río de aguas rápidas muy cercano a la vereda del Duda, otro campesino fallecía en medio de la impotencia. 

Cabe recordar que el pasado fin de semana el gobernador del Meta, Juan Guillermo Zuluaga, visitó esta zona del país y se comprometió a realizar acciones concretas para ayudar a estos campesinos que aseguraron que no se sienten metenses ni colombianos.

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