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Sólamente una persona habla la lengua indígena Tinigua

Indígenas colombianos
Foto referencial Juan Quintero / AFP

La Serranía de la Macarena, en el departamento del Meta, alberga un tesoro cultural que está a punto de desaparecer.

Sus características son tan únicas como los elementos que la componen y pese a los cambios sociales se ha mantenido en el tiempo, aunque su futuro es incierto.

Se trata de la lengua indígena Tinigua, que hoy tiene un último hablante conocido, sin muchas posibilidades de mantener vivo el legado.

Según explica Katherine Bolaños, investigadora del Instituto Caro y Cuervo, “es una situación bastante triste y es dolorosa emocionalmente y en intereses académicos para nosotros como especie humana porque perdemos una visión más de cómo la gente se narra en el mundo”.

Esa única persona viva que todavía habla la lengua Tinigua es un adulto mayor, don Sixto Muñoz.

 

Cuando él fallezca inevitablemente la lengua se pierde y como no existió una transmisión del lenguaje por todas las historias de vida del señor, que pasó por unos episodios de violencia terrible, al grupo lo masacraron y él tuvo que huir

Katherine Bolaños, investigadora

 

¿Qué causas generan que una lengua indígena desaparezca?

"En el caso de la Tinigua, él es el único hablante por una serie de tragedias de violencia, pero también muchas veces es decisión de los grupos ya que ellos dicen que los sirve de nada hablar esta lengua indígena porque me aísla de poderme comunicar con otros grupos, entonces absorben todo de otros grupos que tienen más poder cultural sobre ellos".

Sin embargo, dice la investigadora, esta no sería la única lengua indígena en riesgo, ya que hay muchas otras que actualmente están en peligro.

“A nosotros pocos nos hablan de las lenguas indígenas y de grupos que ya no existen, pero lo que la gente más conoce es los Wayúu, los Nasa Yue y los Misak, sin embargo ellos están en un peligro gravísimo porque están expuestos al impacto del Español, uno no puede encontrar un trabajo si no habla Español”.

Y aunque es inevitable que las lenguas cambien, sí resulta preocupante el proceso acelerado hacia su desaparición en un universo que cada vez es más rápido y que a veces deja a un lado sus raíces culturales.

Fuente

Iván Hernández

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