Foto tomada de AFP

El Atlético de Madrid, sensacional en todo, en ataque y en defensa, y un gol del belga Yannick Carrasco desbordaron este miércoles al Bayern Múnich, doblegado sin matices por el conjunto rojiblanco, mejor con 0-0, casi impenetrable con 1-0 y ganador imponente e incontestable en un partido de mucha altura. Por pegada, muchos momentos por juego y ocasiones, también por esfuerzo, por táctica y por su funcionamiento como bloque lo mereció el Atlético, un equipo con mayúsculas, por encima de todo, capaz de sumar otro triunfo concluyente, con un penalti fallado incluido por el francés Antoine Griezmann, y dejar sin nada al club alemán. Un partido grande. Desde las alineaciones de los entrenadores, que no se guardaron nada; desde el ambiente del Vicente Calderón, abarrotado; desde la actitud y la competitividad del Atlético, un incuestionable favorito a lo máximo esta temporada; y desde la intensidad y el ritmo tan alto que manejaron ambos conjuntos. Ni siquiera una cita tan temprana, apenas la segunda jornada de un grupo en el que uno y otro acaparan los pronósticos para avanzar a los octavos de final, restó magnitud a la indudable envergadura del encuentro, la reedición de la semifinal de hace cinco meses, un duelo potente en la actualidad sea cual sea la ronda y el escenario. Y un choque trepidante desde el principio. Ante tal velocidad en el juego, para defender y para atacar, se necesita mucha destreza con la pelota. La tuvo el Bayern, pero también el Atlético, de inicio el primero y aún más el segundo, con ambición, preparado para romper el partido, para demostrar todo su nivel. Da igual quién esté enfrente, nadie compite como este Atlético, con sus mecanismos tan afinados para cada registro que requiera cada minuto, como este miércoles, cuando defendió con solidaridad y una precisión táctica milimétrica, sólo alterada en todo el primer tiempo por un pase sensacional de Thiago y una volea de Thomas Müller a la que se interpuso, enorme para el rematador, Jan Oblak. También cuando presionó, cuando movió la pelota, muy bien durante un rato largo en el que, desde la posesión, con movilidad y fútbol, arrinconó a su adversario, y cuando atacó, con un derechazo de Yannick Carrasco, con un testarazo al poste de Fernando Torres, con otra acción del madrileño... Aún solo con media hora disputada. Al minuto 35, golpeó con determinación, la que tuvieron Griezmann, para combinar, y un inalcanzable Yannick Carrasco hacia la portería de Manuel Neuer por velocidad y por disparo: un zurdazo que primero pegó al poste y luego fue para adentro. Era ya mejor el Atlético, mucho mejor que el Bayern, minimizado, superado, por debajo como equipo y hombre por hombre del rotundo juego rojiblanco. Jan Oblak, Juanfran Torres, Stefan Savic, Diego Godín, Filipe Luis, Saúl Ñíguez, Koke Resurrección, Gabi Fernández, Yannick Carrasco, Fernando Torres y Antoine Griezmann. Todos implicados en el esfuerzo, en el ataque, en el juego, en la defensa de la renta, en los contragolpes... Todos superiores a su par y todos con la convicción que necesita un partido de tal complejidad como este. No sólo ganó al intermedio en el marcador, sino también en cada sector del campo y en cada aspecto del partido. El único matiz era el tiempo. Aún 45 minutos, un mundo por delante cuando enfrente está la colección de futbolistas de la que dispone Carlo Ancelotti en el Bayern, capaces de cambiar un partido en un instante, en cualquiera. Le permitió muy poco el Atlético, apenas un cabezazo de Muller en un saque de esquina, un 'punterazo' de Alaba o un testarazo de Lewandowski. Mientras, en la otra portería, Neuer se estiró para repeler un intento de Carrasco y vio como un penalti de Griezmann se estrelló en el larguero. Ni eso pudo hoy con un enorme Atlético. El PSV dejó escapar una victoria El Rostov y el PSV Eindhoven empataron hoy (2-2) en un animado partido en el que los rusos pagaron la novatada, ya que se adelantaron en dos ocasiones, pero los holandeses desperdiciaron un penalti y merecieron mejor suerte en la segunda parte. Ambos equipos llegaban necesitados, ya que los rusos cayeron estrepitosamente en su debut en Liga de Campeones en Múnich ante el Bayern (5-0), mientras los holandeses cayeron frente al Atlético de Madrid (0-1). Con todo, no corrieron riesgos y tanto locales como visitantes salieron con tres defensas centrales con el exmadridista César Navas como jugador más retrasado en el Rostov y el mexicano Héctor Moreno como jefe de la operaciones en la defensa holandesa. El equipo ruso recuerda mucho al Rubín Kazán que logró en 2009 una de las mayores sorpresas de la historia de la "Champions" al derrotar al Barcelona de Messi en el Camp Nou (1-2), ya que hasta hace poco su entrenador era el mismo, Kurbán Berdíev. Así, los rusos golpearon primero en una magnífica jugada de su delantera que dejó solo al borde del área grande a su delantero, Poloz, que batió al portero holandés en su desesperada salida. (min.8) El equipo dirigido por el exbarcelonista Philip Cocu no tardó en empatar, aunque no sin fortuna, ya que el disparo desde unos 25 metros de Propper despistó al guardameta ruta al golpear en el cuerpo del central Granat (min.14) Los holandeses, que jugaron de nuevo con el veterano futbolista mexicano Guardado como medio centro, parecieron conformarse con el empate, lo que les acabó costando caro. Un centro lejano fue bajado magistralmente al borde del área por el iraní Azmoun, regalo que fue aprovechado de nuevo por Poloz para sacar de la chistera un magnífico disparo ante el que nada pudo hacer Zoet (min. 37). Aunque el cuadro holandés pareció aturdido por el segundo gol, volvieron a apelar a la diosa fortuna para empatar el partido en el tiempo de descuento. El guante que tiene Guardado en la bota dejó solo al colombiano Arias, cuyo centro golpeó en un defensa y fue escupido por el larguero, tras lo que el gigantón De Jong, marcó de cabeza a puerta vacía (min.47+). Los holandeses salieron mejor colocados en la segunda parte con Guardado por cerebro organizador, dominaron el balón a placer y dispusieron de las mejores ocasiones del partido, ante un Rostov al que se le acabó el gas. No obstante fue un absurdo y dudoso penalti el que les dio la oportunidad de ponerse por delante después de un caída de su delantero, De Jong, que se trastabilló con las piernas de un contrario como un elefante en una cacharrería. Por suerte para los rusos, Dzhanáev protagonizó la parada de la noche al despejar ágilmente el penalti disparado por Propper, al que le pudo la presión (min.57). La fortuna volvió a darle la espalda a Propper en el minuto 72, ya que su magnífico disparo con la zurda golpeó la cruceta y fue a parar a las manos del portero local. A falta de diez minutos, Dzhanáev se convirtió definitivamente en el héroe del encuentro al despejar un peligrosísimo disparo de Bergwijin, que se había escabullido del marcaje de Navas. De esta forma, rusos y holandeses tendrán que puntuar en sus próximos enfrentamientos ante los líderes del grupo D si no quieren decir adiós a sus opciones de clasificación para la segunda fase, el Rostov en el Vicente Calderón y los holandeses en Múnich. Tomado de EFE