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Nervios, ansiedad, desesperación y éxtasis fueron los principales ingredientes del primer título continental para Colombia.

Atlético Nacional - Copa Libertadores 1989
Atlético Nacional conquistó su primera Copa Libertadores en 1989.
Atlético Nacional Oficial

La primera Copa Libertadores para Colombia llegó el 31 de mayo de 1989, en el Estadio El Campín de Bogotá, por cuenta de la victoria de Atlético Nacional en la serie final ante Olimpia de Paraguay. El partido en Asunción culminó 2-0 a favor del ‘Decano’, resultado que pareció ahogar las esperanzas de los ‘Verdolagas’.

No obstante, el onceno dirigido por Francisco Maturana se impuso al cuadro guaraní por 2-0, con un autogol de Fidel Miño y un gol de Albeiro Usurriaga, y se adjudicó el certamen en la tanda de penales, en la que René Higuita y Leonel Álvarez fueron los héroes.  

Atlético Nacional formó con René Higuita; John Jairo Carmona, Luis Carlos Perea, Andrés Escobar y Gildardo Gómez; Leonel Álvarez, Luis Alfonso Fajardo, Alexis García, Jaime Arango; John Jairo Tréllez y Albeiro Usurriaga. 

Al verse en desventaja y con la necesidad de remontar dos goles, Francisco Maturana envió al campo un equipo de corte ofensivo, adelantó líneas desde el principio y presionó la salida de los paraguayos, quienes apostaron por el contragolpe.  

Leonel Álvarez tuvo que multiplicarse, ya que era el único filtro de los verdes, mientras el ‘Bendito’ Fajardo, Alexis García y Jaime Arango intentaban generar fútbol, pero Tréllez y Usurriaga permanecían aislados. Olimpia apeló a las infracciones reiteradas para interrumpir el juego y hacer lento el trámite.  

La primera acción de riesgo fue para Olimpia, pero Higuita salió al corte ante Raúl Vicente Amarilla; acto seguido, la jugada iniciada por Higuita derivó en una asistencia de Fajardo a Usurriaga, que no pudo vencer a Ever Almeyda, y que dejó un rebote claro para García, que estrelló el balón en un defensor de la visita.  

En video: Alexis García y los recuerdos de la primera Libertadores de Nacional

La etapa inicial culminó con un Nacional desbalanceado, que privilegió la izquierda para atacar, pero que no soltó a Carmona por derecha y se hizo previsible. El dramatismo aumentaba porque el reloj iba alejando a los colombianos del objetivo.  

Maturana le dio más equilibrio al mediocampo de Nacional y excluyó a Jaime Arango para incluir a Felipe Pérez, lo que le restó posibilidades a Olimpia de disputar la pelota.  

La tranquilidad llegó a las toldas verdes a los 46 minutos, paradójicamente, con el primer ataque serio por el costado diestro; el ‘Palomo’ desbordó a Krausemann y a Chamas y envió un ‘buscapié’, que Fidel Miño empujó en propia puerta e hizo estallar el delirio de parcialidad nacionalista. 

Sin embargo, a los 65 minutos, El Campín explotó de júbilo; Andrés Escobar realizó un preciso cambio de orientación para Leonel Álvarez, que tocó de primera para Alexis García, lo que derivó en un centro del capitán que Miño medio rechazó y el ‘Palomo’ Usurriaga  se anticipó a Almeida puso el segundo gol y confirmó la esperanza.

Los minutos posteriores se alimentaron de vértigo por la reacción de Olimpia y por los contragolpes de Nacional; aunque los corazones de los aficionados se mudaron a sus gargantas a poco del final, cuando René Higuita cortó un avance guaraní afuera de su área, eludió a dos paraguayos y avanzó hasta el último cuarto de cancha, en donde fue derribado.

El resultado no se quebró con los ataques posteriores y dio paso a una dramática definición en penales.

LOS PENALES

Ever Almeida inició la serie y le dio la opción a Higuita de lucirse para ilusionar a las gradas. Luego el turno fue para Andrés Escobar, que con frialdad le dio la ventaja a los verdes. Gustavo Benítez, Albeiro Usurrriaga, Herio Chamas, John Jairo Tréllez y Alfredo Mendoza le quitaron el suspenso a la definición, pero Alexis García devolvió la tanda a un pozo de incertidumbre.

EL DRAMA

Raúl Vicente Amarilla acercó a Olimpia al título y toda la responsabilidad recayó en René Higuita. El cobro del portero antioqueño trajo unos segundos de sosiego, mientras llegó la seguidilla de atajadas de Higuita y el festival del desperdicio de Felipe Pérez, Gildardo Gómez y Luis Carlos Perea.

El desahogó, el júbilo, la alegría y el clímax de todo un país tuvieron el histórico detonante en el botín diestro de Leonel Álvarez.

Después todo fue celebración, orgullo y leyenda...

Fuente

Antena 2

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