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Así están las cosas en el país luego de las denuncias de las jugadoras en varias categorías.

#MeToo movimiento contra la agresión sexual y el acoso sexual
#MeToo movimiento contra la agresión sexual y el acoso sexual
AFP

Rompieron el silencio y el eco aún retumba. El fútbol colombiano enfrenta una oleada de denuncias de acosos sexuales y laborales que lo enlodan tras la mancha dejada por el narcotráfico.

El velo empezó a correrse en la selección Colombia femenina de mayores, le siguió la sub-17 de mujeres y un puñado de árbitros agrandó el escándalo. Todo en un mes largo: febrero y el 12 de marzo.

La denuncia llegó por medio de un video de Isabella Echeverri y Melissa Ortiz, jugadoras de la tricolor colombiana, donde contaban detalles de las concentraciones, viajes que muchas veces ellas de su bolsillo tuvieron que pagar.

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Y es que no solo las denuncias se hicieron sobre manejos irregulares de la Selección femenina mayor, sino también por parte de la fisioterapeuta  de la Selección Colombia sub-17, Carolina Rozo, quién habló de las denuncias de acoso sexual  por parte de Didier Luna, entrenador de esta categoría.

"Tenía una afectuosidad con las niñas que no era normal, intentaba besarlas, coger su carga y hasta cogerles la cola”, manifestó Rozo en una entrevista

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Las jugadoras se hicieron sentir en diferentes haciendo un llamado a los dirigentes de la Federación Colombiana de fútbol. 

Aunque sin los estragos que dejó el narcotráfico a finales del siglo XX, que se apoderó de clubes, permeó la selección y segó vidas, este escándalo remueve los cimientos del balompié.

El "Me too" cafetero se divide en cuatro actos.

PIROPOS Y VENGANZA

Carolina Rozo cree que no volverá a ser la misma. Esta fisioterapeuta de 38 años lideró las denuncias por presunto acoso sexual en el fútbol femenino.

Trabajó medio año con la sub-17 cuando se preparaba en Bogotá para el Mundial de la categoría que se disputó en Uruguay en diciembre de 2017 y el Suramericano de Argentina en marzo de 2018.

Entonces vivió días "terribles". Las agresiones empezaron, según cuenta, con piropos e insinuaciones del técnico Didier Luna para que entablaran una relación. 

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En enero de 2018 me dice: 'Solo quiero que me regales un pedacito de tu corazón' (...) Yo le digo: 'usted está mal, usted no tiene que hacer esto, este no es mi objetivo, por favor respete'. Él se molesta muchísimo, se pone muy bravo, y me dice 'Ah bueno, no le ruego más, asuma las consecuencias’”.

Comenzó así el acoso laboral que le causó depresión. También recibió intimidaciones telefónicas. Rozo asegura haber expuesto la situación ante su superior, pero solo hasta que las denuncias tuvieron eco en los medios, la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) revisó la continuidad de Luna, cuyo contrato finalizó en noviembre. El puesto está vacante.

Además acusa al DT de tocarles el trasero a las jugadoras, retarlas a besarlo y llamarlas lesbianas. La fiscalía imputó a Luna, que niega los señalamientos, por acoso sexual. 

Un intruso en la habitación 

Jhon Cano sintió que algo raro pasaba con su hija. La joven, cuya identidad se mantiene en reserva por ser menor de edad, hacía parte de la sub-17 que se preparaba para el Suramericano de Argentina. 

"Me contó que un tipo de estos había tratado de sobrepasarse con ella. Había tenido una recuperación y este tipo se le metió a la habitación y había tratado de abusar de ella", afirmó en una entrevista a un medio colombiano

En estos actos abusivos también habría participado el preparador físico de la Selección, Sigifredo Alonso Peña quien en una oportunidad habría entrado a la fuerza a la habitación de una de las jugadoras.  Los Cano sostienen haber puesto en conocimiento de la FCF el caso. Pero "nunca se comunicaron conmigo", apunta Jhon. 

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Alonso fue sacado del equipo, según la Liga contra el Silencio, el grupo de medios que divulgó los acosos. El hecho está en los estrados judiciales y la FCF pidió a la fiscalía investigarlo.

Vetos y corrupción

La bola de nieve creció con denuncias de antaño: vetos para vestir la tricolor por reclamar derechos. Internacionales como Fabián Vargas, Daniela Montoya o Juan Carlos Henao lo sufrieron en carne propia.

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El ruido empezó con las futbolistas de la absoluta Isabella Echeverri y Melissa Ortiz, que señalaron al exentrenador Felipe Taborda de hacer cobros en las convocatorias y exigir pagos por uniformes.

Taborda, que dejó el cargo en noviembre de 2016 tras clasificar a la tricolor a su segundo mundial, Canadá-2015, lo niega y la FCF dice no tener quejas formales en su contra. 

Escándalo arbitral 

Aprovechando el escándalo en el fútbol femenino, los exárbitros Harold Perilla y Carlos Chávez señalaron de acoso sexual al exjuez FIFA y mundialista Óscar Julián Ruiz, uno de los más importantes de Sudamérica.  "Me decía cosas morbosas como 'Prueba esto, yo ya probé y me quedó gustando", afirma Perilla.

También asegura haber vivido escenas similares durante su década como réferi (2007-2017). Por haberse negado a los supuestos pedidos de Ruiz, presuntamente enfrentó una persecución que ralentizó su carrera.

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Chávez, en tanto, dice que Ruiz lo manoseó al término de un partido en 2008. "Salí de las duchas y me tocó la cola", dijo en entrevista

Perilla entabló una demanda a principio de marzo contra Ruiz y el también exárbitro Imer Machado, actual miembro de la Comisión Arbitral de la FCF: "Me acosó sexualmente tocándome la cola (...) y los testículos por encima de la ropa", en situaciones que se repitieron entre 2009 y 2016.

En 2012 el exjuez Germán Sánchez demandó a Ruiz por acoso sexual, pero no prosperó por falta de pruebas.

Machado no respondió a los llamados, mientras que Ruiz, actual instructor de Conmebol, afirmó que no se pronunciará por "instrucción de los abogados". 

En Colombia la impunidad es del 90%. Expertos y víctimas coinciden en que ya hicieron lo más difícil: denunciar.

El escándalo del fútbol femenino explicado por las jugadoras
Fuente

AFP y Sistema Integrado Digital

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