Stefan Medina AFP

Resulta triste que cuando un equipo juega mal, como lo hizo Colombia ante Brasil, se busque un solo responsable y, qué curioso, siempre es John Stefan Medina. El equipo como tal no funcionó, excepto en el rendimiento sólido de David Ospina,que es el mejor jugador de los ocho encuentros. La propuesta era arriesgada y no funcionó. Mano a mano con Brasil, en casa en plena levantada tras los Olímpicos, era demasiado, y se demostró en el campo, aunque el resultado fue muy benigno para la selección Colombiana. Bacca, James, Macnelly, que eran la esperanza del circuito de fútbol ofensivo, jamás tuvieron nexo o asociación, y por supuesto la actitud de los brasileños atrás poco o nada tuvo que esforzar. Muriel, sacrificado en funciones más defensivas que de ataque, fue obediente, pero tampoco peso. Mejor lo hizo Cuadrado, cuando ingresó al campo, porque él conoce de memoria la posición. Total, un equipo que llega al empate a través de una jugada aislada, en un cobro de tiro libre de James, autogol de Marquinho, y que luego llega una vez con Muriel, pase de Bacca, no podía soñar en empatar y menos en ganar. Sindicar a Medina, porque el 1-2 de Marcelo y Neymar, en el primer tiempo, por falta de apoyo y solidaridad de volantes y de James que debía tapar a su compañero del Real, le hicieran la fiesta, no es justo. En el segundo tiempo, y concretamente en el gol,todo surge por un error de Barrios, que es voluntarioso y marca futuro, pero no de Medina, la falta de doblajes en ese sector, fue lo que determinó el espacio que aprovecharon Coutinho y un Neymar, que se dio lujos toda la noche. Brasil ganó justamente, hizo lo que planeo Tite, mientras Colombia, tuvo demasiadas aspiraciones con lo poco que patentó en el terreno. Sería mejor que en adelante no convoquen más a Medina, porque los otros ocho o nueve que deberían haber dado más, terminan "perdonados" y John Stefan, el único ajusticiado.