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El español combina su discreción personal con su agresividad en la cancha.

Rafael Nadal · Campeón Roland Garros 2019
Rafael Nadal celebra el título de Campeón Roland Garros en su edición 2019.
AFP

En la biografía "Rafa. Mi historia", el escritor británico John Carlin compara a Nadal con Superman y Clark Kent: un hombre discreto y hasta tímido que luego se convierte en un superhéroe cuando se pone el traje, que en el caso de Rafa es cuando empuña una raqueta.

Es algo a lo que él ya doce veces campeón de Roland Garros ha acostumbrado desde muy joven, a esa timidez en las relaciones personales en contraste con su fuerza y su desparpajo en la pista.

Álex Corretja, finalista en Roland Garros dos veces (1998, 2001), conoció a Rafael cuando era un júnior, cerca de Barcelona en 2002, y quedó impresionado con su juego en un entrenamiento.

"Lo que más sorprendía de aquel Nadal era su timidez fuera de la pista y su descaro dentro de ella, lejos de la cancha seguía siendo un niño, pero una vez que la pisaba su comportamiento era ya el de un profesional, te miraba como tal, jugaba con un ritmo muy alto y una intensidad elevada para su edad", recordó Corretja en un artículo en el diario El Mundo hace unos años.

Nadal divide su existencia entre esa normalidad que busca en su refugio de Mallorca, donde le gusta sentirse "una persona normal", y el trato de superestrella mundial que recibe durante sus viajes por todo el mundo, donde levanta expectación allí donde se encuentre.

Y es que su intento de mantener la privacidad quedo claro a principios de este año, cuando la revista española "¡Hola!" anunció en su portada que Nadal planea casarse a finales de este 2019 con Xisca, su novia de toda la vida.

"No voy a contar nada, ya me ha molestado bastante que saliera eso hoy", respondió entonces el tenista al Diario de Mallorca.

La dicotomía entre persona discreta y gran estrella cuesta cuando tu propia imagen ocupa portadas en la prensa de todo el mundo, tu foto en calzoncillos forma parte de una campaña que ocupa todo un edificio o hay cientos de aficionados esperando para recibir un saludo a la puerta de tu hotel.

El equilibrio entre ser Clark Kent y Superman no siempre resulta sencillo, pero este domingo Nadal volvió a vestirse con el traje de superhéroe.

Fuente

AFP

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