Durante la presentación de un informe al Congreso de la República sobre el estado de las finanzas del país, en el 2016, el contralor General de la República, Edgardo Maya Villazón, emitió un campanazo de alerta por el crecimiento que ha tenido la deuda pública del país así como la del Gobierno, en el último año.

El jefe del organismo de control reveló que en 2016 la deuda del sector público colombiano creció en $35 billones.

Esto quiere decir, indicó Maya Villazón, que pasó de "$452,5 a $487,5 billones entre 2015 y 2016; mientras que, como proporción del PIB, decreció 0,1 puntos porcentuales al pasar de 56,6% a 56,5% en el mismo período".

Asimismo advirtió el contralor que, "en 2016 el Gobierno Nacional sufrió un deterioro importante de su posición fiscal al registrar un déficit de 4% como proporción del PIB frente a un resultado de 3% de 2015, lo que significa un punto porcentual adicional".

Deuda del Gobierno


El jefe del organismo de control también alertó por el incremento de la deuda del Gobierno que en el último año creció 0,9%.

"La deuda del Gobierno Nacional Central, que representa el 77% del total, pasó de $341,9 a $377,4 billones entre 2015 y 2016, y como proporción del PIB, creció en 0,9 puntos porcentuales al pasar de 42,8% a 43,7%. Mientras que el resto del sector público registró un decrecimiento en su deuda de un punto porcentual del PIB al pasar de 13,8% a 12,8% en el mismo periodo", dijo.

Maya Villazón explicó que la deuda del Gobierno alcanzó 43,7% del PIB en 2016. "El país debe disponer de una estrategia diseñada para garantizar la sostenibilidad de la deuda, en los términos planteados en el Marco Fiscal. Así mismo, tendría que mostrar dónde encontrará nuevas fuentes de ingreso o cómo reducirá la inflexibilidad del gasto de forma que le sea posible alcanzar el resultado previsto”, indicó.

Pese a que el contralor señaló que el Gobierno "no ha sido derrochón", lo instó a controlar aún más el gasto público.

Apuntó que el desempeño fiscal y financiero del Estado Colombiano en 2016 siguió siendo influenciado por los vaivenes de los mercados internacionales, los menores precios del petróleo, los procesos de devaluación de la moneda nacional, la aceleración de la inflación, el déficit externo de la cuenta corriente, la caída del recaudo tributario, los gastos inflexibles, las fallas en la ejecución de los recursos y los crecientes niveles de endeudamiento.