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La economía naranja, por medio de la cual el Gobierno del presidente Iván Duque busca el desarrollo económico y sostenible  de las industrias creativas, fue exaltada por empresarios extranjeros.

Ellos aseguran que impulsar el emprendimiento creativo le permitirá al país diversificar su productividad .

Según el empresario chileno Roberto Fantuzzi, "la apuesta del gobierno colombiano por esta economía es importante tanto para el país como para el continente, pues la clave ahora está en innovar. La creatividad y el valor agregado es una necesidad mundial".

Para los expertos, este modelo económico en América Latina y el Caribe genera alrededor de 175 mil millones de dólares al año, a la vez que los emprendedores mejoren sus ingresos.

La Ley Naranja

En abril del año pasado en el Congreso de la República se aprobó la Ley Naranja, que contempla que el Gobierno otorgue incentivos para las personas naturales y jurídicas que ejerzan mecenazgo, patrocinio y/o auspicio de las actividades definidas dentro de los sectores de la Economía Creativa.

Busca que, a través de la Financiera del Desarrollo Territorial (Findeter), se creen líneas de crédito y cooperación técnica para el impulso a la construcción de infraestructura cultural y creativa en los entes territoriales.

La ley busca crear un ecosistema institucional que soporte la economía naranja, e implica generar un cambio estructural dentro de los sectores tradicionales.

La economía naranja 

La economía naranja se compone por las industrias creativas como el cine, la música, la arquitectura, el diseño, los festivales y carnavales.

En total abarca cuatro grandes sectores: el patrimonio ancestral, las artes visuales y escénicas, los medios como la televisión y la radio y las creaciones funcionales como la arquitectura y el diseño.

Colombia tiene un sector cultural y creativo que representa más del 3% del PIB (Producto Interno Bruto), según la Organización Mundial de Propiedad Intelectual. Este aporte es mayor que el que hace el café y la minería al PIB.

Este inmenso abanico es tan grande como el sector minero y más grande que el sector del carbón e incluso que el sector del café, con la ventaja que no está expuesto a las grandes variaciones del mercado.

Esto último se demostró en la última recesión económica de 2009 cuando la economía naranja mantuvo sus niveles de crecimiento estables.

Fuente

Sistema Integrado de Información

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