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El Príncipe también fue beneficiado por su madre al recibir generoso regalo al cumplir 30 años.

Reina Madre
Reina Madre junto a su nieto y bisnietos
AFP

El 30 de marzo de 2002 falleció a los 102 años Isabel Bowes-Lyon, la Reina Madre de Gran Bretaña, y como era de esperar, la monarca dejó un detallado testamento en el que benefició a su hija, a sus nietos y bisnietos.  

La Reina Madre habría dejado el mayor porcentaje de sus bienes a su única hija viva, la reina Isabel, una fortuna que se estimó superó la cifra de los 70 millones de libras esterlinas, además de obras de artes de gran valor, joyas, porcelanas, caballos y algunas propiedades.  

Sin embargo, la reina Isabel decidió que las obras más importantes y favoritas de su madre debían ser expuestas en la colección Real.  

En cuanto a sus nietos, además de dinero también les obsequió algunas de sus residencias. El Príncipe Carlos obtuvo las escrituras de la casa Clarence, en la que actualmente habita con su esposa Camila, duquesa de Cornualles.  

Lo más curioso del testamento de la Reina Madre se evidenció cuando expuso como quería beneficiar a sus bisnietos, en específico, a William y Harry. Presuntamente para ellos dos dejó un tercio de su fortuna.  

Según algunos informes, para los príncipes fueron destinados aproximadamente 14 millones de libras esterlinas, pero la mayor parte de ese dinero fue para el hijo menor de Carlos y la princesa Diana, Harry, ya que su bisabuela consideró que William tendrá ventaja financiera cuando sea rey.  

Pero esa no es toda la fortuna que tiene el actual duque de Sussex, ya que cuando cumplió 30 años, también recibió un importante regalo por parte de su madre, quien había dejado por escrito antes de morir en el año 1997 que su hijo recibiera de su herencia 10 millones de libras esterlinas y el vestido que uso el día que contrajo nupcias con Carlos.  

 

 

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