Cargando contenido

Ahora en vivo

Ahora en vivo

Seleccione la señal de su ciudad

"La tierra y la sombra" de César Acevedo llega al Festival de San Sebastián

Foto: Facebook/LaTierrayLaSombra



Un ejercicio de "duelo" personal y a la vez de "resistencia" contra una forma de entender el progreso. Eso es "La tierra y lasombra", debut del colombiano César Augusto Acevedo que llega al Festival de San Sebastián con el aval de cuatro premios en Cannes, entre ellos el de mejor ópera prima.

Al director y guionista, de 31 años, le costó casi ocho años escribir y reunir la financiación para esta coproducción de cinco países, y ahora teme que, con la nueva ley del cine de Colombia, películas como la suya lo tengan cada vez más difícil.

"Habíamos mejorado mucho en los últimos años, pero siento que estos logros van a decaer por la nueva ley de cine que busca atraer rodajes de los grandes estudios de Hollywood con incentivos que van en detrimento de las ayudas a las producciones colombianas", lamenta.

"Esto está haciendo que la gente se vaya a trabajar a estas películas, porque les pagan mejor, y no queda dinero ni equipo para nosotros. Ya no va a haber quien cuente nuestra historia, van a ser los grandes estudios quienes nos retraten y ya sabemos que ellos nos ven como salvajes, narcotraficantes y guerrilleros", advierte.

En "La tierra y la sombra", Acevedo encierra a sus fantasmas familiares en una casa rural rodeada de plantaciones de azúcar. La cinta narra el regreso al hogar de un campesino para ayudar a cuidar de su hijo moribundo mientras su mujer y su nuera trabajan como corteras de caña.

"Empecé a escribir a raíz de la muerte de mi madre. Yo vivía solo con ella porque mi padre se fue cuando yo era pequeño. Esta ha sido mi manera de hacer frente al olvido y tratar de recuperar a mis seres queridos, a través del lenguaje cinematográfico", explica.

"Fue muy duro porque había muchos sentimientos de por medio, el proceso de escritura iba en paralelo al de curar mis heridas y recolocar lo que había pasado en mi familia. La película es una especie de duelo, de despedida de gente a la que he amado", precisa.

Marleyda Soto, que acompaña al director en San Sebastián (norte de España), es la única actriz profesional en un reparto elegido directamente entre los habitantes de la región de Cauca.

"Son los mismo corteros que interpretan sus vidas. Al principio mi idea era recurrir a actores profesionales, pero no funcionó muy bien el cásting. No solo era una cuestión de interpretación, yo quería una verdad en esos cuerpos, que tuvieran la huella del trabajo en la tierra", apunta.

Aunque se trata de una película reflexiva e intimista, también contiene una lectura social al reflejar problemas como el de los desplazados internos en Colombia, la destrucción del paisaje y la dificultad de acceder a servicios sanitarios.

"Quería dar visibilidad a todos estos problemas sociales que han sido legitimados a los ojos de la Historia. Son realidades muy cercanas que no confrontamos, pero no es una película de denuncia. Lo que busco es entablar un diálogo, que la gente sienta lo que estas personas viven a diario en estos lugares", asegura.

"Cuando compartimos la película aquí en Europa la gente me dice que es curiosa esa mirada apocalíptica que tengo, y yo intento explicar que no, que es la realidad", insiste.

La ceniza, el fuego o el polvo que envuelven la película tienen también un sentido metafórico, son "signos de muerte y destrucción", al igual que el encierro en esa casa construida expresamente para la filmación simboliza un encierro emocional.

El paisaje es también protagonista en la otra cinta colombiana que compite en Horizontes Latinos, "El abrazo de la serpiente", de Ciro Guerra, una incursión en el Amazonas a través de la mirada de los pueblos indígenas.

Por: EFE