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Philip Seymour Hoffman, otra estrella apagada por las drogas

Nada hacía prever que Philip Seymour Hoffman, considerado como uno de los actores más brillantes de la actualidad, y que luchó durante años contra sus adicciones a la heroína y al alcohol, tuviera este fatal desenlace.

Hoffman, de 46 años, fue encontrado sin vida en el baño de su apartamento de Manhattan, con una jeringuilla en el brazo y restos de heroína, según han indicado fuentes policiales a varios medios locales.

En todo caso, todo hacía augurar un gran futuro a este actor neoyorquino cuya muerte, a los 46 años de edad, sorprendió este domingo al mundo entero. Ganador del Oscar por 'Capote', candidato tres veces más con 'La guerra de Charlie Wilson', 'La duda' y 'The Master', Seymour Hoffman, un hombre grandulón, de aparente bonhomía y dotado de una voz grave y extraordinaria, logró durante sus más de 20 años de carrera superarse en cada actuación hasta electrizar la pantalla.

Pero a pesar de una carrera exitosa y fulgurante, también en el teatro y televisión, Seymour Hoffman tenía problemas de autoestima, como lo reconoció en octubre de 2011 en una entrevista con The Guardian.

"Creo que es parte de la condición humana, despertarse e intentar vivir tu día de manera de que cuando te vayas a dormir te puedas sentir bien contigo mismo", dijo.

En más de una ocasión, Seymour Hoffman habló de su lucha contra las adicciones y según la prensa había ingresado en una clínica de reahabilitación en 2013, tras haber tenido una recaída con la heroína.

Seymour Hoffman pertenecía a ese club selecto de actores que elegía cuidadosamente sus papeles.

Si bien participó en varias megaproducciones de Hollywood, como la última entrega de Misión Imposible, en los que interpretó a un despiadado traficante internacional de armas, o la saga de "Hunger Games", fue sobre todo por su fecunda colaboración con el director Paul Thomas Anderson que será por siempre recordado como uno de los actores más versátiles del cine.

Seymour Hoffman, quien aparentaba ser un gesticulador nato y superdotado, de esos que contagian al instante la risa o el llanto, participó en casi todas las películas de Anderson, a excepción de "There will be blood".

"Es difícil hacer una película cuando no tienes ninguna relación con el realizador y tan sólo te limitas a hacer tu trabajo. En ese caso, no eres más que un sicario. Pero eso no es algo que me haya pasado a mi frecuentemente; he sido verdaderamente afortunado", declaró en 2012 a la revista Esquire.

De energía expansiva, nadie dudó en considerar brillante su actuación en "Boogie Nights", drama sobre un joven lavaplatos de un club nocturno, o "Magnolia", en la que interpretó un magistral papel de enfermero. Sobre esta última, él mismo afirmó: "es una de las mejores películas que he visto y retaría a muerte a quien diga lo contrario".

Nacido en Fairport, en el Estado de Nueva York, Seymour Hoffman se interesó por la comedia desde sus años de secundaria, en los que trabajó en varias obras de teatro. En esos años, también se destacó como deportista. Pero un accidente le impidió seguir una carrera en el deporte.

Fue quizá por esa razón que decidió consagrarse a la actuación e ingresó en la prestigiosa Tish School of Arts de la Universidad de Nueva York.

Hace su debut en el cine en 1991 en "Triple Bogey on a Par Five Hole", pero en esos años ya logra consagrarse en el teatro y ser nominado a los Tony Awards.

"Hay proyectos menos pesados que otros. Pero el teatro siempre es una dura prueba", confesó a Esquire. Aunque admitió: "actuar es siempre difícil, más allá del proyecto".

Con más de 50 películas en su carpeta, se pudo jactar de haber trabajado con los mejores realizadores de la actualidad: desde los hermanos Coen ("The Big Lebowski") a Anthony Minghella (El talentoso Mr. Ripley") pasando por Sydney Lumet.

Pero el punto álgido de su reconocimiento -y también de su popularidad- ocurre en 2005 con "Capote", una película de la que también es productor y que le valió una catarata de recompensas: desde los Globos de Oro a un Oscar a mejor actor.

Fue conocido, admirado y querido además por su compromiso con el cine independiente y de autor. Incluso fue un "habitué" del Festival de cine independiente de Sundance.

Pero pese a su celebridad y omnipresencia en la pantalla, Philip Seymour Hoffman rehuía de la prensa rosa e incluso criticaba la atención según él desmesurada que recibían las estrellas de cine.

Fue el tercero de cuatro hermanos, hijos del matrimonio entre un ejecutivo de Xerox y una madre feminista. Sus padres se divorciaron cuando el tenía nueve años.

"La gente ya no mira las películas. Pero sí mira más imágenes. Por eso es cada vez más difícil ser discreto para los jóvenes actores", concluyó.

Hoffman se suma a las estrellas "apagadas" por las drogas

El ganador de un Oscar como protagonista de "Capote" se suma así a otros célebres intérpretes de Hollywood cuyas vidas terminaron en circunstancias parecidas.

Quizá el nombre más conocido asociado a una muerte por abuso de estupefacientes es el de la actriz Marilyn Monroe, muerta por una sobredosis de barbitúricos en Los Ángeles en 1962.

Poco después, en 1966, el mundo del cine perdió a otra de sus grandes estrellas, con el fallecimiento de Montgomery Clift por un ataque al corazón provocado por el uso excesivo de alcohol y narcóticos.

La misma suerte corrió Judy Garland, que fue encontrada muerta en el lavabo de su casa tras ingerir una gran cantidad de somníferos en 1969.

Ya en los años 80, John Belushi, actor y cantante componente del dúo "The Blues Brothers", sucumbió en 1982 a una sobredosis de heroína y cocaína.

En 1993, el actor River Phoenix falleció por el uso de varias sustancias estupefacientes con toda una carrera por delante.

Otro joven, Heath Ledger, que interpretó entre otros al personaje del Joker en "El caballero oscuro", falleció por una dosis mortal de medicamentos en 2008.

Mucho más recientemente, hace solo unos meses, el protagonista de la serie "Glee" Cory Monteith fue encontrado muerto en la habitación de un hotel de Vancouver (Canadá) por una intoxicación por mezcla de drogas, que incluía heroína y alcohol.