Esta mezcla de documental, ficción, animación y comedia, describe la historia de Juan Pablo, quien posa de ser un activista de derechos humanos y ella interpreta a Natalia, una atractiva estrella de la televisión. 

La cinta es protagonizada por Natalia Durán y Juan Pablo Salazar
Producción de la película

El próximo primero de marzo llegará a las salas de cine una película colombiana que, según sus creadores, "no es nada fácil de digerir de primerazo, su nombre es el primer escollo: Una selfie con Timochenko, el cual sin duda genera incomodidad".

La cinta es protagonizada por Juan Pablo Salazar, activista por los derechos de las personas con discapacidad y creador de la campaña 'Remángate', contra las minas antipersona y la actriz y modelo Natalia Durán.

Esta mezcla de documental, ficción, animación y comedia, describe la historia de Juan Pablo, quien posa de ser un activista de derechos humanos y ella interpreta a Natalia, una atractiva estrella de la televisión. 

El largometraje es codirigido por Juan Pablo y Álvaro Pérea, quien también tiene participación en la trama, interpretando a un director, aunque también hay una productora que interpreta a una productora. 

"Juan Pablo, un funcionario de rango medio de la presidencia de Colombia quiere a toda costa levantarse a Natalia una actriz y presentadora de televisión que está lejos de sus posibilidades, pues esta “mamasita”, cree él, no se fijaría en un tipo en silla de ruedas, a menos que le dé acceso al cubrimiento de la noticia del momento: la firma de la paz", señalan sus productores en un comunicado.

No obstante, "Juan Pablo no tiene injerencia en el tema, ni siquiera está invitado al gran evento y mucho menos podrá quedar en la foto de la posteridad junto al presidente de la república y a Timochenko, entonces tiene a toda costa que lograr no solo quedar en la foto oficial sino “lagartearse” una selfie con Timochenko. Eso seguro descrestará a Natalia, quien caerá rendida a las ruedas de su silla", añaden.

Trailer Una Selfie Con Timochenko

Estas fueron las declaraciones del protagonista conocidas en un comunicado.

Juan Pablo, la película resulta muy fuerte en todo sentido, y usted debe tener una razón de peso para burlase de usted mismo como lo hace en la trama, ¿qué es eso tan poderoso?

El humor ha sido mi manera de lidiar con los retos difíciles que me ha puesto la vida, lo he tenido desde siempre y  no estoy hablando de discapacidad, aunque también, es parte de mi personalidad. En la infancia fue mi método de supervivencia y desde entonces lo he desarrollado, es una herramienta en mi vida en particular y para mi trabajo en general, más desde que llevo una discapacidad.

¿La razón poderosa?

Esta película es el aporte de quienes participamos a la paz, pues invitamos a la reflexión de que podemos ser rivales sin ser enemigos, porque la otra posibilidad es anular al otro, literalmente eliminarlo, como se estaba haciendo en ese conflicto sangriento en Ruanda.

En la película ustedes juegan a sacar verdades a partir de mentiras, como que por “levantarse una vieja” organiza un partido entre el equipo de Hutus-Tutsis de Ruanda y Soldados-exguerrilleros colombianos…

El partido de voleibol sentado realmente se hizo como parte de la pedagogía del proceso de paz. Estos excombatientes nos demostraron que pudieron ser mejores que sus padres y abuelos y que su mismo odio.También nos enseñaron que sí es posible el perdón si se cuenta con tres factores: un acto de pedir perdón, la disposición para perdonar y contar con líderes comprometidos.

Ruanda hoy tiene una sociedad posible y con futuro y nosotros creemos que Colombia se merece un futuro libre de violencia y que hay que mirar hacia adelante, como ellos nos enseñan.

¿Si esa es la finalidad, no cree que apelar al humor negro, puede ser interpretado como un atrevimiento?

El humor es nuestro sello para meternos en temas duros pero traduciéndolos. En un  principio quien vea la película puede pensar que es un irrespeto, que es muy superficial a temas muy difíciles pero a medida que transcurre la gente se va a dar cuenta que hay mensajes transformadores. La película, como los libros, no se puede juzgar por la portada, o en este caso por el nombre. 

Fuente

Encuentre más contenidos

Fin del contenido