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Familiares de 107 víctimas del atentado al avión de Avianca aún esperan la verdad

Hace 30 años, la aeronave explotó en el aire y en 2009 el hecho fue declarado como delito de lesa humanidad.

Pasadas las 7 de la mañana del lunes 27 de noviembre de 1989, un avión de Avianca que salió de Bogotá rumbo hacia Cali estalló en el aire, dejando 107 víctimas mortales. Los restos de la aeronave, objeto de un atentado por parte del capo del narcotráfico Pablo Escobar, cayeron en Soacha, convirtiéndose en una de las mayores tragedias ocurridas en Colombia.

El primer reporte sobre la tragedia del Boeing 727 de matrícula HK1803 y que planillado con el vuelo 203 cubriría la ruta Bogotá – Cali, se conoció cerca de las 7:20 minutos del 27 de noviembre de 1989.

En contexto30 años después, mirada a 1989, uno de los años más violentos de nuestra historia

Testigos habitantes de los límites de Bogotá y Soacha contaban a los primeros periodistas que llegaron al lugar cómo la aeronave estalló en el cielo, luego de desprender inicialmente una estela de humo.

La noticia se propagó y en pocos minutos titulares formaban parte de los cables urgentes de agencias y medios de comunicación.

Vuelo 203
En 1989 se ejecutó un atentado contra un avión de Avianca
Foto Colprensa

El gobierno colombiano pidió apoyo a Estados Unidos para avanzar en la investigación y una comisión de varias agencias, incluida el FBI, llegó a Colombia. El curtido investigador Richard Hahn fue designado como la cabeza del proceso para esclarecer lo ocurrido.

Pruebas recopiladas en el fuselaje de la aeronave y en los informes de la Aeronáutica Civil se sumaron a testimonios que concluyeron en pocas semanas, con la versión que durante varias décadas ha formado parte de la historia.

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Un hombre que se identificó como Julio Santodomingo compró dos pasajes, uno de los cuales fue usado por Alberto Prieto, quien finalmente abordó el vuelo 203 ocupando la silla 15F con una misión: grabar la conversación de dos personas, enemigos del Cartel de Medellín.

Para cumplir su labor, le fue entregada una maleta que supuestamente tenía una grabadora pero que finalmente habría sido el explosivo con el que se desató la tragedia. El atentado costó un millón de dólares que fueron pagados por Pablo Escobar al líder paramilitar Carlos Castaño y este, a su vez, al sicario que ejecutó el plan.

Gonzalo Hernán Rojas Castro, ingeniero mecánico de profesión, era una de las 107 personas que abordó el vuelo 203 para cumplir un trabajo en la ciudad de Cali. Gonzalo Rojas, su hijo, tenía diez años. Recuerda cómo se enteró de la muerte de su padre.

“Mis padres eran separados y mi madre me llevó al colegio. Recuerdo que al cabo de unas dos clases entró la directora y me llevó a sus oficina y me dijo que mi papá había tenido un accidente", relata Rojas.

Cuenta que "no entendía qué tipo de accidente pues tampoco sabía que mi papá había viajado a Cali. Ya después me recogen y me llevan a la casa de mis abuelos y empiezo a ver todas las noticias y entiendo que mi papá era una de las víctimas del avión de Avianca”.

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[AUDIO] 30 años de atentado al avión de Avianca. Familias esperan la verdad

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Lo que en un principio se dijo fue que la intención era acabar con la vida de César Gaviria quien asumió la candidatura presidencial tras el asesinato de Luis Carlos Galán, dos meses y medio antes del atentado.

Gaviria posteriormente desmintió esta versión, según una información suministrada por agentes del DAS a Carlos Castaño, viajaría en ese vuelo pero finalmente no lo abordó.

“Para nosotros sería interesante que algún día se lograra establecer cuáles fueron esos agentes del DAS que participaron en el atentado. Entendemos nosotros, por los testimonios que hemos encontrado de Carlos Castaño, que había una relación muy estrecha con Alberto Romero (ex director de inteligencia)”.

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En los vuelos comerciales normalmente, y por estrategia de seguridad, no aparecen en la lista de pasajeros las personalidades políticas. Varios de los miembros del esquema de seguridad de César Gaviria sí abordaron el vuelo 203 y eso lo confirmaron los miembros del cartel de Medellín, que decidieron continuar con el fallido plan que acabó con la vida de 107 personas.

Hace tres años surgió una versión sobre las equivocaciones que habría cometido el investigador del FBI Richard Hahn, al determinar que había sido un atentado. Sin embargo, desde la oficina del Inspector general de Estados Unidos se confirmó que las pruebas recolectadas hace 30 años sí corresponden con un ataque con explosivos.

 

Por Javier Jules