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La bomba contra El Espectador, 30 años después

A las 6:43 minutos de la mañana del sábado 2 de septiembre de 1989, una bomba sacudió al periodismo colombiano.

Unas horas antes un hombre había parqueado un camión en el costado sur de las instalaciones del diario El Espectador, en el sector de Puente Aranda, en Bogotá. En el sitio donde se encontraba el antiguo edificio hoy ya no queda nada, allí funciona el patio de un concesionario.

Roberto Navarrete es un sargento retirado del Cuerpo Oficial  de Bomberos de Bogotá. Cuando ocurrió el estallido, él estaba a apenas a unos 50 metros del lugar, en la Estación de Bomberos de Puente Aranda.

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“Nosotros estábamos en curso, entrábamos precisamente en ese año. Yo me encontraba en el patio central de la Estación de bomberos haciendo aseo y, de pronto, sentí que empezó como a temblar y al momento vino la explosión", recordó.

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[AUDIO] Así se recuerdan los 30 años de la bomba en El Espectador

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Agregó que "empezó a caer una lluvia de piedras, de varillas. El escenario que encontramos fue catastrófico porque los surtidores de la estación de combustible estaban prendidos, muchas personas heridas por todos lados y pues nosotros no dábamos abasto para atenderlos a todos”.

Fue su primera misión como bombero oficial, pero no la única en ese aciago 1989 lleno de violencia.

“Ese tipo de emergencias por atentados lo dejan marcado a uno y pues, son situaciones que uno nunca olvida. La familia se preocupaba por la situación que se vivía en esa época y siempre, sobre todo mi mamá, que le decía a uno que mucho cuidado en ese tipo de emergencias, que no fuera a resultar involucrado. De todas maneras siempre atendí las emergencias pero trataba de estar a la expectativa de cualquier situación”, dijo el bombero retirado.

73 personas resultaron heridas, aunque lo que evitó que hubiera víctimas mortales fue que al parecer se había planeado estallar en horas de la tarde del viernes, cuando toda la redacción se encontraba allí, pero la vigilancia lo impidió.

El conductor del camión había pedido permiso para parquear dentro de las instalaciones aduciendo que se había varado.

El Espectador 30 años después: cuando se quiso silenciar la palabra
Este 2 de septiembre se cumplen tres décadas cuando un camión cargado con 60 kilos de dinamita explotó en la sede de El Espectador, en Bogotá.

Juan Carlos Salgado es el único periodista de aquel tiempo que permanece activo en el periódico. 

“Era un día soleado iba yo hacia la universidad y escucho un estruendo, que era algo que pasaba mucho en la ciudad porque ya se habían presentado otras bombas, otros atentados y uno siempre se preguntaba bueno a dónde fue”, recordó.

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Cuando ocurrieron los hechos solo dos personas estaban dentro de las instalaciones. Juan Carlos estaba en la Universidad y en cuanto supo que el atentado había sido contra el diario, salió presuroso al lugar.

“Me dijeron, 'oiga que bombardearon El Espectador'. Llegábamos llorando, llorando de ver cómo Pablo Escobar había cumplido con las amenazas. Yo voy a mi escritorio y lo que veo es un vidrio que atraviesa mi asiento y obviamente un escalofrío y uno se empieza a imaginar, ¿qué hubiera pasado si yo hubiera estado ahí?", describió.

Puntualizó, además, que "llegamos en medio de esa tragedia, La buena noticia es que no había ningún muerto. Ya ahí don José Salgar asume el liderazgo y él dice 'no, hay que sacar una edición'; ahí se imprime la edición que para mi, yo digo, que es una de las más significativas del periódico que fueron 16 páginas en  blanco y negro con el titular a seis columnas que dice: “Seguimos Adelante”. Con una foto también a seis columnas que mostraba la magnitud del hecho”.

Aunque han pasado tres décadas, él recuerda vívidamente lo que sintió en esos momentos cada vez que pasa por el lugar.

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La palabra es nostalgia. Yo pienso que las paredes guardan memorias. O sea, siempre que llego a ese lugar siento una energía especial, cuando he tenido la posibilidad de estar en el lugar cierro los ojos y vuelve  a mi mente el momento cuando la rotativa sonaba y movía los cimientos del edificio, era realmente emocionante", cuenta.

30 años después, la bomba de El Espectador continúa en los recuerdos de algunos de sus protagonistas, retumbando en cómo tantos hechos más que por su violencia hicieron memorable ese 1989.

 

Por Carlos Brand