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La virgen terrateniente a la que bautizó Bolívar

A esta advocación de la Virgen María, la cultura popular le adjudica el triunfo del Ejército Libertador en el Pantano de Vargas.

La batalla del Pantano de Vargas, la más sangrienta de la independencia ocurrida el 25 de julio de 1819, construyó mitos, levantó héroes y mártires y también generó una de las veneraciones más particulares de la historia colombiana.

En los campos boyacenses se venera por estos días un designio divino que habría de cambiar la historia de la independencia.

La protagonista de la historia está ubicada diez lomas arriba de la carretera que va de Duitama a Paz del Río, donde el viajante se desvía hacia un pueblo de apenas un par de calles en su zona urbana.

Allá en Tutazá, pueblo de origen indígena con especial talento para las artesanías, hay una capilla de veneración a Nuestra Señora del Rosario que se hizo tan popular durante la colonia, que para los fieles se convirtió en la virgen de Tutazá.

[VIDEO] Esta es Tutazá y la Virgen de los 'tiestesitos'.

El 18 de julio, en el camino final de la independencia, Simón Bolívar pasó por allí, bendijeron a las tropas y continuaron su camino hacia el sur.

Días después, en la batalla del Pantano las huestes libertadoras estaban en una clara desventaja ante las tropas realistas. 

Cuentan que en medio de la angustia de una inminente derrota, Bolívar exclamó “¡Virgen Santa de….!”, pero el llamado libertador había olvidado el nombre de aquella virgen.

Luego de varios intentos sin poder recordar el nombre, se rindió ante la premura de las circunstancias y entonces reiteró “¡Virgen Santa de allá!, de ese pueblo donde hacen esos tiestesitos tan bonitos ¡Sálvanos!”. 

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[AUDIO] Tutazá: Primera parada de la Ruta Libertadora de RCN Radio

0:27 5:25

Así fue como Bolívar la bautizó como la virgen de los tiestesitos. En toda Boyacá cuentan la historia con algunos cambios: unos expresan un Bolívar valiente, otros asustado, otros fervoroso, otros desesperanzados. En lo que todos están de acuerdo es en lo que pasó después.

La tradición popular dice que la virgen hizo caer una niebla espesa sobre toda la explanada en la que se daba la batalla y en el fragor de la contienda, el ejército realista comenzó a atacarse a sí mismo en medio de esa cortina blanca.

En ese punto coinciden con el relato formal, que cuenta el impresionante arresto de las tropas independentistas en la punta de las armas de un grupo de lanceros que le dieron la victoria a Bolívar.

Coronando el centro del pueblo está la capilla histórica y llama la atención que sin ayuda de la Nación este monumento se mantenga en pie aunque en condiciones difíciles. 

Pero se mantiene en pie en razón a que le llega dinero de una fuente que también sorprende: En Tutazá existe la única finca que está a nombre de la Virgen María. 

Una familia de fieles a la virgen de Tutazá decidió hace años que su finca más querida iba a quedar en manos de su patrona celestial. Y así se hizo.

Se contrató el servicio notarial. Con el celo de un creyente alistaron los documentos requeridos y esperaron los tiempos convenientes y, así, las escrituras quedaron a nombre de la Virgen María.

El dinero del uso productivo de la finca se ha destinado al mantener en pie la pequeña y antigua capilla, así como el templo principal que por estos días cumple 100 años y necesita un nuevo techo.

En ese pueblo pequeño, donde cultivan cebolla y papa, aún se dice que la virgen puede lograr cualquier milagro. Y es que tratar de mantener la pequeña capilla histórica tras más de 200 años al parecer es uno de esos milagros.

 

Por Carlos Brand