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Estudiantes de zona rural que no asisten a clases presenciales para poder trabajar
RCN Radio

Luego del llamado de la profesora, Camilo cruzó el arroyo que pasa cerca del colegio; se detuvo, se lavó las manos, y se lavó la cara. Camilo, aunque está cerca del colegio, no está en clases, y aunque en la espalda lleva un morral, no lleva libros. Camilo de 15 años, trabaja cavando zanjas mientras ve que sus compañeros se dirigen a clases.  

“Cuando estoy trabajando y veo a los compañeros dirigiéndose al colegio, me dan ganas de ir con ellos, aprender, y también jugar con ellos. Extraño mucho a mis compañeros, pero yo de 6:00 de la mañana a 6:00 de la tarde estoy ocupado, no puedo ni hacer las tareas”, dijo.   

Camilo cursa tercero de primaria. Vive en la vereda San Rafael, jurisdicción de Anolaima (Cundinamarca). Antes de la pandemia asistía a clases en la jornada de la mañana, hoy cuando se retoma la presencialidad educativa, él trabaja todo el día, y en la noche se dedica a las actividades escolares. Su padre autorizó que conversáramos con él.  

"Yo le ayudo a mi papá a ordeñar, a zanjar, a cercar. Llueve o truene estamos trabajando. Llegamos a la casa, almorzamos, agarramos la yegua y salimos nuevamente, regresamos entre 6:00 y 7:00 de la noche”, comentó el joven.  

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Camilo está matriculado bajo la modalidad virtual, a pesar de que recibe en físico las guías de estudio; por WhatsApp, recibe la explicación de la profe Marcela, y su horario para que le revisen el material depende de las escapadas que se pueda dar del trabajo.  

“En la casa no tenemos Internet, lo único que sí tiene es el celular, por ahora estoy trabajando con las guías. Cuando tengo tiempo traigo el material que la profe me da y espero que me califique”, dijo.   

La profe Diana Marcela Ricaurte cuenta que, así como a Camilo, tiene a siete estudiantes más bajo la modalidad de la virtualidad. El argumento de los padres es que por temor al covid-19 prefieren tener a sus hijos en casa.  

“Lamentablemente la pandemia para algunas personas se convirtió en la excusa para que los niños o los chicos colaboren más en casa y no vengan a sus clases y a su escuela.  

Carlos Giraldo, sede San Rafael, se llama la institución educativa donde dicta clases. Nueve estudiantes asisten de manera presencial. Hay niños que por no tener zapatos han dejado de asistir, y hay quienes asisten sin meriendas a cumplir su jornada académica de 8:00 de la mañana a 1:30 de la tarde.  

“A los niños se suponía que les iba a llegar refrigerio, pero no ha llegado. Los refrigerios se necesitan, hoy dos estudiantes no trajeron sus meriendas, y generalmente hay una niña que no trae sus meriendas; yo como maestra le traigo galletas, alguna frutica, pero no es justo con ellos porque los rubros están para eso”, precisó.  

Mientras la profe relata que se vale del WhatsApp para hacer llegar las actividades de los niños que no asisten a clases presenciales, Camilo ve a algunos de sus compañeros golpear el balón en el tablero roto que hay en la cancha, ve a otros en unos juegos cuyo material está oxidado, y él se ve en el futuro terminando los estudios.  

De acuerdo con el Ministerio de Educación, en el país hay 2.435.542 estudiantes matriculados en zona rural; de estos el 77 % ha regresado a la presencialidad.  

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Hay estudiantes en zona rural que siguen en la ‘virtualidad’ para trabajar y ayudar en casa

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Fuente

Sistema Integrado Informativo

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