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Con 192 casos positivos de coronavirus, el proyecto es el foco de contagio más grande en Antioquia.
Foto archivo

Oswaldo Ordóñez Carmona, profesor de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín, en diálogo con RCN Radio reveló que lo sucedido en Hidroituango es culpa del afán y la ambición. Advierte, además, que la crisis ocurrida en el proyecto hidroeléctrico generó no solo un impacto económico, social y ambiental, sino también en la imagen y confiabilidad hacia las instituciones. 

Para el profesor Ordóñez, los compromisos comerciales por parte de EPM, sumados al incentivo de 70.000 millones de pesos, en caso de que se cumpliera con el cronograma, a las empresas responsables de construir Hidroituango, llevaron a la toma de decisiones de alto riesgo. 

"Nos empezamos a enterar -con documentos en manos- que habían hecho cosas que no eran técnicas, ya que no seguían los parámetros que siempre se trabajan, que estaban motivadas por cuestiones económicas y un afán de poner el proyecto a ser llenado en julio de 2018; ahí empecé a observar que muchas de las cosas que estaban ocurriendo no correspondían a la rigurosidad técnica revelando que el problema de Hidroituango no fue fortuito", explicó el docente.  

En agosto de 2012 la obra se adjudicó al Consorcio CCC Ituango (Camargo Correa, Conconcreto y Coninsa Ramón H), sin embargo, para diciembre de 2015, se tenía una proyección de casi 20 meses de retraso, por lo que EPM y el consorcio firmaron el plan de aceleración, cuyo pacto incluía un incentivo de 70.000 millones de pesos si lograba el cometido, reveló Ordóñez. 

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"Aquí se llegó a un punto en el que había un afán mediático para que el presidente Juan Manuel Santos, rompiera la cinta para empezar a llenar el embalse (...) en ese acelere confluyeron muchas cosas y se creó todo un escenario que facilitó la toma de decisiones, en el cual lo económico primó, no solo sobre lo técnico, sino también sobre los riesgos ingenieriles y de seguridad integral a los cuales podría ser sometida la obra", señaló. 

En su momento, el retraso se justificó en temas de adquisición de predios, construcción en vías de acceso (topografía abrupta), problemas de orden público y dificultades constructivas en los pozos de las compuertas. Esto sumado a que, en marzo de 2014, el río Cauca fue desviado por los túneles de la presa, los cuales se entregaron sin las compuertas de diseño original, lo que generó un escenario para la toma de decisiones que finalmente llevaron a la emergencia, indicó el docente. 

"La solución al problema de las compuertas y puesta a punto de la obra para su embalse se “resolvió” con el posterior diseño y construcción de la Galería Auxiliar de Desviación (GAD), la cual tendría las compuertas y la estructura de descarga de fondo que originalmente se tenía previsto instalar en los túneles de desviación". 

Sin embargo, según el informe de Contraloría de 2018, la construcción de la GAD empezó 13 meses antes de ser aprobada la modificación de la licencia que la autorizaba. 

"Aquí es donde uno se pregunta ¿Cómo hizo la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) para generar licencias a una obra que ya había empezado a construirse? ¿Quién facilitó para que la Anla diera los permisos? Cuando vemos todos estos errores nos podemos dar cuenta de que aquí se fue dejando de lado lo técnico y primó un afán que no se justifica ni por los montos de las multas que venían", aseguró.  

De acuerdo con el docente, "se jugaron todo a una sola carta y no funcionó. Lo técnico es una cosa muy importante, pero lo político también fue muy importante en la toma de decisiones".  

La ambición rompe el saco 

Para el profesor Oswaldo Ordóñez, de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, 'la ambición rompió el saco' cuando se dieron los compromisos comerciales y de generación por parte de EPM, sumado al incentivo de 70.000 millones de pesos a empresas responsables de construir Hidroituango.  

"Lo único que importaba era cumplir los tiempos, ganarse un incentivo y hay muchas cosas se fueron descuidando o no fueron tan rigurosos en aspectos técnicos, y por eso es un peligro también lo que está haciendo el alcalde Daniel Quintero al meterse a demandar a unos encargados de hacer una obra a sabiendas de que ellos recibían órdenes, y recibían aprobación de esas órdenes. Técnicamente hay unos responsables muy claros porque un proyecto no falla porque sí". 

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El docente cuestiona "la pelea que inició el alcalde Quintero, ya que lo que hace es crear un malestar al interior de la empresa que difícilmente va a hacer que las personas empiecen a trabajar al ritmo que se necesita, e incluso puede llegar a que se pare la obra por cuenta de las demandas y esto va a llevar a que el proyecto se atrase por lo menos dos años más".  

Advierte que las peleas entre varios políticos hacen que se olvide que la urgencia es poner el proyecto a funcionar. "Una vez se ponga en funcionamiento, se baja el problema que se tiene en el vertedero el cual no fue diseñado para trabajar todos los días durante meses cómo está pasando en estos momentos; por eso se necesita que el río Cauca empieza a fluir por la Casa de Máquinas para generar energía".  

De acuerdo con Ordóñez, "los descuidos que se tuvieron con los pernos y las sobre excavaciones, no es lo que causa el problema, pero sí favorece a que sea mayor. Esas pequeñas cosas que son propias de acelerar obras por cumplir y llenar los egos de un montón de personas, causaron estos problemas, por lo que un juez también debe evaluar la intencionalidad; si esto se hizo con dolo o como algo fortuito".  

Ahora el reto, asegura el docente, "es que se pueda poner a funcionar Hidroituango ya que en estos momentos lo que se espera es que el vertedero funcione; si acá se logra evidenciar algún problema tocaría volver a tirar al río por la Casa de Máquinas y esto representa volver a dañarlo y exponer la situación que se vivió en 2018".  

E indica que, "con el escenario que está poniendo el alcalde Quintero, el ambiente no es para nada conveniente, con el uso político que le están dando los únicos afectados son el proyecto Hidroituango, EPM y la confianza sobre la ingeniería y las obras, ya que al final la mayor responsabilidad no fue de la ingeniería sino de las personas que tomaron decisiones sin considerar la ingeniería". 

Fuente

Sistema Integrado de Información

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